El domingo 1 de marzo se iniciaron las primeras sesiones ordinarias del Concejo en este 2026. Presidió la instalación el alcalde de Manizales y en su discurso de apertura, que se extendió por más de media hora, presentó un balance de su gestión durante el 2025. Palabras más, palabras menos, dijo que en Manizales todo va muy bien.

Hay algo que caracteriza históricamente a nuestro municipio, su gente se siente orgullosa de su territorio. Por más dificultades o situaciones complejas que vivamos, ese orgullo siempre saldrá a flote y se convertirá en una de las señas de identidad más visibles, lo que, por supuesto, favorece al gobierno de turno.

Esa condición volvió a notarse el pasado 24 de febrero, cuando se presentó la Encuesta de Percepción Ciudadana 2025. El orgullo manizaleño se evidenció una vez más en los resultados. Hasta ahí, todo normal. Solo que hay algunos datos que sería interesante revisar y someter a una breve ponderación.

Podríamos empezar por la oferta cultural y las actividades deportivas que se realizan en el municipio, allí, claramente, se redujo la satisfacción ciudadana con dichas actividades. Podríamos continuar con la gestión de las finanzas públicas, donde también las personas sienten que no hay una buena inversión de los recursos en comparación con el año anterior. Y quizás el dato que más marca este informe es el bajonazo en la percepción de favorabilidad del alcalde, que está unido, por supuesto, a los datos anteriormente mencionados.

Más allá de esa cifra concreta, sobre la cual han salido a dar algunas explicaciones, lo cierto es que la ciudadanía, y esto lo hemos manifestado desde el Concejo, ha sentido que las cosas han venido cambiando y que todo aquello que se prometió no se está cumpliendo. Un caso puntual, y lo he dicho en columnas anteriores, es la obra de San Jorge, la cual tiene más de cien días de retraso. Sin embargo, en el discurso del alcalde el pasado domingo, dijo que ya se había entregado. Ni yo, que soy vecino de ese lugar, ni la ciudadanía con la que he hablado, menciona que todavía hay cosas por terminar en ese "bulevar".

Lo anterior no puede opacar todo lo positivo que tiene Manizales, el índice de desempleo, el porcentaje de formalidad laboral, el optimismo de la ciudadanía sobre la economía del municipio, la satisfacción del 100% con el cable aéreo. Esas y muchas cosas más dan cuenta de los grandes indicadores que tiene Manizales. Pero creo que la reflexión va encaminada a que aquí no todo va bien. Hay aspectos por mejorar que son de la esencia y la cotidianidad del manizaleño, como la demora en la entrega de las obras, la salud mental o los problemas de cultura ciudadana que tenemos con las basuras.

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Hay satisfacción con que el Consejo de Estado haya declarado el estado de cosas inconstitucional en el Macroproyecto San José. Por supuesto que no hacía falta que una institución como esta validara la violación de los derechos humanos, el mayor desplazamiento intraurbano que hemos vivido o la falta de voluntad política que se ha tenido para con esa Comuna. Pero que, además de una cantidad de actores sociales, comunitarios, políticos y ahora judiciales, lo mencionen, es una victoria que no puede quedar solo en el papel. Obligatoriamente debe ser entendida como una política para dignificar y reparar las vulneraciones de quienes hoy todavía viven en la Comuna y de aquellos que fueron desplazados sin misericordia.