Definitivamente el petrismo es la peor plaga que ha padecido Colombia. Mientras el presidente dice ridiculeces provocando la ira de gobernantes de otros países, en el nuestro, sus funcionarios aprovechan este oasis de impunidad para abusar sin medida y actuar sin reatos. Porque para ellos, los petristas institucionales, no existe la ley ni las buenas maneras. La libertad que pregona su caudillo consiste en un leseferismo extremo que les permite hacer lo que se les dé la gana, compitiendo por quién comete la mayor aberración.

Y en Caldas, lastimosamente, no somos ajenos a esa plaga. Fernando Merchán, gerente del Patrimonio Autónomo de Aerocafé, traspasó la línea ética (tan común en su grupo) de una forma descarada y abusiva, participando activa y notoriamente en el lanzamiento de la campaña de su mentor, Santiago Osorio, para la reelección como representante a la Cámara, sin importar los riesgos legales que estos actos pudieran representarle.

Merchán, como todo desafiante petrista, acusa los graves síntomas de degeneración ética, comportamental y de indecencia. Todos asumen las mismas actitudes: bailan sin ritmo, sonríen con cinismo, se contonean con ademanes travestidos y se exponen como vedettes en los acontecimientos públicos. Se sienten los verdaderos protagonistas y se muestran como poseídos por una fiebre que les aflora el descaro, la soberbia, la indecencia, y los muestra retadores ante el mundo, haciendo gala de su indestructibilidad. Se sienten los héroes ante auditorios llenos de indefensas personas que van por obligación, o a la espera de una limosna, y tienen que soportar la demostración de que sus anfitriones pueden hacer lo que para los demás está prohibido. ¡Pobres!

Y aunque en este país de locos no es extraño que un funcionario participe en política, pese a sus impedimentos legales o éticos, en muchos casos al menos tratan de ocultarse por temor o por respeto. En este, Merchán posa desafiante e intocable ante un auditorio en el que muy pocos lo conocen, pero él se siente la estrella, y hace saber con sus actitudes que está dispuesto a todo para que su mentor sea reelegido. ¡A todo!

Y ese es el problema real: que esté dispuesto a todo. Porque ese “todo” puede poner en riesgo un proyecto anhelado por los caldenses y en el cual se invertirá más de un billón de pesos de dinero público que, en manos de quien no muestra un ápice de respeto hacia los demás, ni un asomo de vergüenza por hacer proselitismo político directo, participativo y partidista, genera un manto de sombras, cuando la sociedad pide a gritos claridad.

No, doctor Merchán: Aerocafé y los caldenses merecemos respeto, decoro y seriedad. Los escenarios faranduleros que usted claramente disfruta, pueden ser libremente desarrollados en la Casa de los Famosos o realitys similares. Y si bien su presencia en un acto político no aporta un voto, los millones de Aerocafé sí pueden ser atractivos para los electores, y definitivos en la elección. Y es por ello que usted se expone con descaro.

¡Respeto, por favor!