Un juez de la República prohibió a la campaña política de Abelardo de la Espriella la utilización de los símbolos patrios y de los eslóganes que fueron previamente avalados por el Consejo Nacional Electoral: Firmes por la Patria y Defensores de la Patria. Antes, otro funcionario judicial había prohibido inocuamente la utilización de la camiseta de la Selección Colombia, hasta que el rábula accionante, al ver el impulso que provocó en la campaña de Abelardo, retiró la acción.
Ahora, la representante Gloria Arizabaleta, exesposa de Roy Barreras y miembro del Pacto Histórico, se arrogó las facultades para proferir un fallo, a todas luces ilegal, determinando la suspensión de Gustavo Petro como presidente, hasta el 21 de junio del 2026, día de elecciones a las 4:00 p.m. ¡Una autosuspensión! La justicia arrodillada a la voluntad de un presidente que, en medio de su desespero y alienación viola la ley, y su camarada en el Congreso le pone en bandeja de plata la dignidad de la Patria, para que la pisotee como se le antoje y encabece la campaña de su heredero con absoluta libertad. ¡Qué horror!
Es un bombardeo judicial sin precedentes y la evidencia de que el Gobierno está desesperado y dispuesto a utilizar “todas las formas de lucha” para evitar la derrota inminente. Lo lastimoso es que dentro de esas formas de lucha, encuentra funcionarios judiciales que le hacen el juego y degradan la justicia hasta una sima que requerirá de esfuerzos monumentales para rescatarla.
Es el ejercicio de una dictadura y un golpe de Estado progresivo, faltando escasos dos meses para entregar el poder. Es la demostración fáctica de que lo que venimos advirtiendo desde hace cuatro años no es producto de la imaginación ni de la fantasía partidista o electoral, sino de una realidad que hoy se torna incuestionable. Y es la evidencia de que un voto por Cepeda es la legitimación de un sátrapa peor que el que padecemos en estos momentos.
¿Será esto lo que quieren quienes se abstienen de votar? ¿Será esto lo que esperan los colombianos de bien? ¡No! Esto es precisamente lo que busca la caterva de energúmenos que se sienten cómodos dentro de un mar de corrupción, violencia y terrorismo. Es lo que buscan los desadaptados que encontraron en este Gobierno la solución a su pereza, resentimiento y virulencia. Es lo que apoyan quienes se adaptaron al caos como forma de vida, y no se dan cuenta de que lo están perdiendo todo.
O sea que Gustavo Petro pretende autodestituirse para, primero, victimizarse; si le funciona, comandar en las calles la campaña de Cepeda hasta el final; y a partir de la derrota electoral retomar sus funciones para encabezar, otra vez como presidente, la destrucción del país. ¡Creo que volvió a fracasar!
¡Colombia debe reaccionar ya! ¿Vamos a permanecer silenciosos y resignados ante esta andanada judicial? ¡En las urnas está nuestra defensa! Con más de 15 millones de votos, demostraremos que estamos ¡Firmes por la Patria!