15 Jun, 2026

Retos y avances de Manizales en resiliencia climática

El impacto del Fenómeno de El Niño intenso que se espera para septiembre y podría durar un año, que estaría exacerbando con sus olas de calor: incendios forestales.

Gonzalo Duque Escobar
Gonzalo Duque Escobar

gonzaduque@gmail.com @godues

La gestión ambiental y del riesgo por cambio climático en Manizales continúa avanzando en la reducción de la vulnerabilidad territorial y el fortalecimiento de la resiliencia mediante un modelo de prevención de desastres adaptado a los desafíos que le impone su geografía y el clima tropical andino, en el que las lluvias intensas que saturan suelos en laderas de fuerte pendiente detonan deslizamientos y avalanchas. A la amenaza del ENSO, potenciada por los frentes fríos que durante el pasado Fenómeno de La Niña realzaron las precipitaciones acumuladas en corto tiempo, se añade ahora el impacto del Fenómeno de El Niño intenso que se espera para septiembre y podría durar un año, que estaría exacerbando con sus olas de calor: incendios forestales, desabastecimiento hídrico, desastres fitosanitarios y pérdida de biodiversidad.
Habiendo sido galardonada la capital caldense en el 2026 por la ONU como Nodo de Resiliencia y reconocida como referente para América Latina, aún faltan acciones para resolver: 1- los pasivos ambientales por invasiones y asentamientos informales de poblaciones vulnerables en zonas de riesgo, y 2- la presión urbana en zonas de protección ecológica dada la frágil estructura ecológica de la ciudad. Dos retos para los cuales creemos necesaria una política pública de vivienda urbana digna, y corregir la privatización de la plusvalía urbana, dado el modelo de expansión conflictiva del territorio, sin desconocer por ello la encomiable tarea de la Alcaldía de Manizales y su eficiente UGR ejecutando obras bioingenieriles y de control de erosión en perímetros urbanos críticos, además de fortalecer el monitoreo en tiempo real soportado en el Sistema de Alertas Tempranas.
El Plan Manizales por la Acción Climática 2050 ha logrado una significativa e histórica reducción del 87% de las zonas de alto riesgo por movimientos en masa, gracias a la gobernanza del riesgo y a las intervenciones estructurales aplicando instrumentos de planificación y mitigación, con acciones que, además de buscar la protección de servicios ecosistémicos, propendan por un desarrollo urbano y rural resiliente. Añádase el impacto del Plan Integral de Gestión del Cambio Climático (PIGCC) con alcance departamental liderado por Corpocaldas, y el programa de educación y cultura ambiental en el que entran, además de Conexión Entorno con sus alianzas público-privadas que promueven la integración de planes de gestión del riesgo dentro de los Proyectos Ambientales Escolares (PRAE), para formar a las comunidades en sostenibilidad territorial.
Finalmente no olvidemos que, de conformidad con las Agendas de Cambio Climático, en la ciudad los escenarios de mayor vulnerabilidad al cambio climático al 2100 se concentran en laderas de alta densidad poblacional y asentamientos informales en zonas de riesgo, un escenario al que se suma la incidencia de eventos climáticos extremos por las alteraciones en el régimen de lluvias y temperaturas, que amenazan la biodiversidad y el patrimonio hídrico. Respecto a la vulnerabilidad: mientras en la zona cálida del municipio se esperan los mayores incrementos de temperatura y mayor presión sobre el abastecimiento hídrico; contrariamente, en las tierras frías tendremos las mayores precipitaciones, generando avenidas torrenciales y procesos erosivos.