La misión Artemis para explorar la cara oculta de la Luna, que terminó con éxito el viernes de la semana pasada coincide con la aparición en español del libro Tinta y sangre, de la nobel (2024). Y utilizo el verbo coincidir porque en esta novela, hay un personaje, Inju, pintora que falleció en un trágico accidente y que dejó unas pinturas alrededor de ese mismo tema: la cara oculta de la luna.
Este nombre es además el título de una biografía que alguien escribe sobre ella, un crítico de arte, un hombre que se muestra sobreprotector de la obra de la artista hasta volverse peligroso, amenazante.
La protagonista de esta novela es Cheonghee, mejor amiga de la artista, quien empieza una extenuante investigación para tratar de demostrar que Inju no se suicidó, como se afirmó en el artículo en una revista, porque ella habría notado las señales, ella, que sí sabe lo que es intentar quitarse la vida, puede entender.
Esa pesquisa detectivesca es la que hace que este libro, que siguió al exitoso La vegetariana (2016) haya sido catalogado como un thriller y tiene razón de que así sea. La nobel confiesa al final del libro que le costó escribirlo más de lo presupuestado, cuatro estaciones de invierno. Y resulta interesante que lo cuente en inviernos, porque la nieve juega un papel fundamental en la obra, para construir el paisaje, la pesadez, la dificultad de moverse.
Por momentos el relato toma aires de novela negra y parece enfocarse en ese rumbo, pero pronto regresa al cauce al que nos tiene acostumbrados Han Kang, con su estilo oscuro, poético e íntimo. Una autora que habla de los dolores del alma y lo hace con majestuosidad, razón por la que alguien definió su escritura como sensorial.
Esta novela también se puede leer como una metáfora de lo efímero que es el mundo que vivimos. Dónde quedan las fotografías digitales, qué pasa con la información que quedó sepultadas en disquetes, en fin, una época donde ha perdido valor el conservar. Entonces, Inju pinta formatos en tinta y papel que con el tiempo dejarán de existir. Durarán a lo sumo 30 años, calculan los entendidos. Y eso hace que su obra tan diferente esté amenazada por el paso del tiempo, también eso la hace tan única.
Sin embargo, Cheonghee sabe que esas pinturas de las que habla el crítico de arte no son originales de la pintora, ella conoce al verdadero artista y no puede creer que su amiga, quien la salvó más de una vez del desastre, haya optado por ese camino, cuando en otra época renegaba de ese mismo estilo.
Un hombre que conocía los secretos del universo, que pintaba lo que podían ser supernovas, que padecía una enfermedad crítica, que era mucho mayor que ellas y que Cheonghee idealizó en el recuerdo, tras tanto sufrimiento.
Descubrimos a través de las páginas que nada es lo que parece y que las decisiones de hoy pueden ser el resultado de las que tomaron otros en una vida pasada.
Vamos enterándonos de que hay dolores tan fuertes que simplemente no se comparten, con nadie, porque sabemos que ninguna otra persona en la tierra podría entender eso que carcome nuestra alma, en silencio, poco a poco, devorándonos hasta la tragedia final:
"No puede ser
tú no eras así."
Todos nos formamos una opinión de las demás personas y en nuestra necesidad de comprenderlo todo, reducimos vidas enteras a esa imagen que hemos creado, y por eso, en la mayoría de las veces, se nos pasan los pequeños detalles, esos asomos de realidades distintas en cada ser. Aceptar, lo inevitable, que nunca llegamos a conocer del todo a alguien puede ser más difícil de lograr de lo que creemos.
Es interesante que al final del libro, la autora explique quiénes son los artistas en los que se inspiró para crear las pinturas y dibujos de sus personajes , una transparencia que cada vez inunda más la ficción, y que permite que quienes quieran entender cómo son esos cuadros que se describen pero no vemos, podamos acudir a la web y tratar de comprender mejor.
Es un libro que habla también de la depresión y lo hace de forma entrañable, compasiva, seria. Pero no olviden, es literatura y en ella todo cabe, no hay que recibirlo como manual de autoayuda o lo contrario, es la imaginación de una autora de prestigio haciendo de las suyas.
En fin, lean este nuevo libro Han Kang y me cuentan qué les parece, si es mucho más novela negra o más literatura sensorial. Quedo atento para que hablemos más de Kang y de libros, por supuesto, con mayor razón esta semana que se viene cuando celebraremos el Día del Idioma.
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Nota: He sido invitado a moderar un diálogo para la presentación del libro Descisiones que cambian la educación - De la preocupación a la acción, de Empresarios por la Educación. Como saben, un tema que me apasiona desde los tiempos en que participé en la configuración y promoción del Voto por la educación en Manizales. La cita es el miércoles 22 de abril en el Rogelio Salmona a las 10:00 de la mañana. Invitados todos para que hablemos de libros y de educación.
Subrayados
* Tengo que soportar el silencio, el tiempo que se prolonga en la eternidad.
* Mi temor más secreto era ser como ella: alguien que soporta la vida con infinita paciencia...
* No sabía que los agujeros que se abren en la vida cuando alguien muere no cicatrizan por mucho esfuerzo que hagas y que es mejor mirarlos de frente para acostumbrarse a ellos.
* Poco a poco los fragmentos del silencio empiezan a unirse, lamiendo sus heridas, y se hacen uno como el agua.

Reproducción | LA PATRIA
Tinta y sangre, la novela que escribió Han Kang (Premio Noble de Literatura 2024) después de La vegetariana (2016), acaba de ser traducida al español.