Fanny Bernal Orozco * liberia53@hotmail.com

 

El chisme es un suceso falso o verdadero que se propaga de manera rápida, causando daños en muchos seres humanos quienes, la mayoría de las veces, no tienen como aclarar tantos embustes e invenciones perjudiciales y malévolos; los cuales cuando empiezan a rodar, son casi imposibles de detener y, por lo mismo, las víctimas difícilmente se pueden defender.

Es más, hay sentencias perversas que se usan a diario como esta: ‘Cuando el río suena piedras lleva’ y bajo esas palabras se señala, acusa, denigra, humilla, atropella, se enturbia la imagen y el proceder de algunas personas.

Unos disfrutan de los chismes, otros los inventan, muchos los repiten. Hay quienes solo los escuchan, algunos más aumentan lo que han oído. Son personas indolentes a quienes les gusta poner a rodar una historia y se pavonean del daño, la inquina, el malestar o la amargura que generan.

El chisme siempre ha existido, la diferencia en esta época es que se esparce a gran velocidad por medio del mal uso de las redes sociales y existen miles de personas, hombres y mujeres, que pasan parte de su tiempo, expiándose unas a otras y se alimentan de murmuraciones y comentarios nefastos, como si estos fueran nutrientes para sus vidas.

Cuando se expresa un chisme, es claro que se va a afectar de manera negativa a una persona, una empresa o una comunidad. Esto da origen a conflictos de diversa índole y lo execrable es que esto se hace sin llegar a medir las consecuencias mentales, emocionales y físicas.

- Una joven de un colegio: ‘Comencé a cortarme cuando un compañero compartió por las redes unos chismes acerca de mí y quienes tuvieron acceso a ellos, no sólo los replicaron sino que les añadieron más ficciones y en los comentarios se burlaban de mí’.

- En una entidad un empleado hizo un préstamo para comprar su casa y los compañeros decían: ‘Quién sabe qué torcido está haciendo para poderla pagar’.

- Una persona se ganó un concurso para un ascenso en una empresa: ‘Quién sabe qué tuvo que hacer para poder ascender y quedarse con el puesto’.

Perfil del chismoso: La persona chismosa es arrogante, soberbia, envidiosa, tiene baja autoestima, es insegura, vengativa, tiene facilidad para mentir y para fingir, busca reconocimiento de los demás a través de lo que difunde, sea verdad o mentira. No sabe guardar un secreto ni lo que significan las palabras: confidencialidad, respeto, lealtad.

Algunos efectos del chisme en la salud mental y emocional de las víctimas:

- Respuestas inadecuadas y malsanas entre amigos, familia, compañeros, lo cual implica un quiebre y deterioro en la salud mental, emocional y física.

- Destruyen la imagen de una persona y su autoestima.

- Generan problemas de sueño.

- Trastornos alimenticios.

- Afectaciones en el colón.

- Taquicardia.

Además, sin respeto y menos aún sin compasión, destruyen la estabilidad de personas, parejas, familias, amistades. Crean mal ambiente en empresas, entornos escolares. Los chismes son otra forma de agresión y de violencia la cual, a pesar de no esgrimir armas físicas, utilizan la lengua; y las redes para acabar con la imagen y a veces hasta con la vida de otras personas.

Dicen que algún día Jesús dijo: ‘No es lo que entra a la boca lo que hace daño, sino lo que sale de la boca’. Y parece que a muchas personas en el mundo lo que les salen son: ofensas, insultos, mentiras, traiciones, enredos, marañas y maldad.

 

* Psicóloga - Docente de la Universidad de Manizales.

www.fannybernalorozco.com

 

 


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