Fanny Bernal Orozco * liberia53@hotmail.com
Hace algunos días tuve conocimiento de una situación de matoneo y violencia entre jóvenes, ocurrida en un colegio. Los padres fueron llamados a una reunión en la cual, con profesores y directivas, se abordó el asunto y al final sin tener en cuenta ni mencionar el Manual de Convivencia, sin invitar a autorregular las emociones y, menos aún, sin hablar de respeto y empatía, las directivas decidieron trasladar el caso a una Comisaría de Familia.
Considero que es importante hablar de algunas leyes que tanto colegios, como familiares y cuidadores deben conocer, para tener claridad acerca de los recursos y herramientas que en las aulas se deben seguir para atenuar y disminuir los hechos de violencia, sin desconocer que la empatía y el respeto por sí mismos y por los demás es una enseñanza que día a día hay que construir y practicar en casa y en los colegios.
La Ley 1620 de 2013 de Colombia creó el Sistema Nacional de Convivencia Escolar para prevenir y mitigar la violencia, el matoneo y el acoso (bullying). En la Función Pública, se describe el acoso escolar, como: ‘Conducta negativa, intencional metódica y sistemática de agresión, intimidación, humillación, ridiculización, difamación, coacción, aislamiento deliberado, amenaza o incitación a la violencia o cualquier forma de maltrato psicológico, verbal, físico o por medios electrónicos contra un niño, niña o adolescente…también de estudiantes a docentes o docentes hacia estudiantes’.
Por otra parte, en el año 2025, se aprueba la Ley 2503, por medio de la cual se crea la cátedra de educación emocional para todos los colegios de Colombia desde el preescolar y que en uno de sus apartes se lee: ‘La educación emocional es un proceso educativo, intencional, continuo y permanente, que complementa el desarrollo cognitivo, permitiendo desde la práctica educativa y pedagógica, el desarrollo de competencias emocionales, para potencializar el desarrollo integral de la personalidad y aumentar el bienestar personal y social’.
Implementar esta ley ayuda a desarrollar competencias a partir del conocimiento de la inteligencia emocional, como recurso necesario para tejer relaciones amables y cordiales, para tener y mantener conversaciones respetuosas y empáticas, para prevenir situaciones de conflicto, a partir de diálogos constructivos y provechosos entre los participantes.
Algunas afectaciones del acoso escolar, están relacionadas con la baja autoestima, con albergar emociones perturbadoras que incitan al conflicto y a actos de violencia como una forma de resolver sus problemas. Pueden además los estudiantes comenzar a tener problemas de sueño, dificultades alimenticias; así como también sentimientos de angustia, depresión y aislamiento.
A directivos y docentes de los espacios escolares se les invita para que fomenten la calma, cultiven el sosiego. Si los días comienzan con ejercicios de relajación o de meditación, se disminuye ostensiblemente la ansiedad y el estrés. Tanto para alumnos, como para profesores, esta es una práctica que debería hacer parte de la cotidianidad académica.
Cultivar un clima de convivencia donde primen la decencia, el respeto por el otro y la responsabilidad, requiere -además de fomentar la empatía- aprender que los recursos de afrontamiento y el saber poner límites, ayudan a cultivar un clima emocional de bien-estar, disminuyen los conflictos y se fortalece la salud emocional.
* Psicóloga - Docente titular de la Universidad de Manizales.
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