Fanny Bernal Orozco * liberia53@hotmail.com
Hay muchos hogares que cuentan con el apoyo de una empleada doméstica o un empleado, que van por días, todo el mes o son internas, de acuerdo con la necesidad o disposición económica de quienes las contratan. En algunas familias estas personas llevan muchos años laborando en dichos hogares, tanto es así que han ayudado a cuidar no una sino dos generaciones. Conocen sus historias, los cambios, las transiciones y han tejido afecto y se han ganado el reconocimiento de quienes hacen parte del grupo familiar.
Sin embargo, en algunos de estos espacios a quienes trabajan allí, les toca además de realizar el trabajo doméstico, atender enfermos, niños e inclusive acompañar a las familias hasta tarde cuando hay celebraciones o cuando los jefes no llegan temprano. En fin, realizan diferentes tareas con horarios extendidos, inclusive hasta más allá de la media noche.
La realidad que viven algunas personas que realizan este trabajo causa tristeza. Según, La Nota Económica (1 de mayo de 2026): ‘En Colombia, entre el 70% y el 83% de las trabajadoras domésticas no tiene acceso a seguridad social y cerca del 80% continúa en la informalidad, cifra que aumenta al 98% sí son mujeres migrantes, pese a que su labor sostiene el funcionamiento de millones de hogares. Cerca de 700 mil personas se dedican al trabajo doméstico remunerado y alrededor del 98% son mujeres’.
El anterior informe, no solo evidencia el maltrato y la falta de reconocimiento legal al cual se ven sometidas muchas de estas personas, incluso en algunos de estos sitios son sometidas al irrespeto, al maltrato, las humillaciones y el desconocimiento de sus derechos legales y a las burlas ante sus quejas y reclamos.
Hay casos muy dolorosos que causan vergüenza: 'A una casa llegó una dama a trabajar y en medio de la entrevista contó que iba a recoger el dinero de las cesantías del trabajo anterior. El señor de la casa le dijo que si quería se lo prestara, que él se lo devolvía con muchos intereses y así han pasado dos años y aunque sigue laborando allí, no volvió a saber nada de sus cesantías y menos de sus prestaciones durante este tiempo transcurrido'.
En el trabajo doméstico, la persona realiza labores de cocina, limpieza, aseo y debe de responder a estas tareas de acuerdo con el contrato llevado a cabo -si es que hay contrato-. Mientras que, en el cuidado a los enfermos, la empleada debe realizar tareas de higiene, alimentación, suministro de medicamentos, acompañamiento y gestiones de citas médicas.
Cuando tienen que cuidar y atender niños, las labores se duplican. Comienzan a temprana hora para tenerlos listos para enviarlos al jardín o al colegio y atenderlos en casa, si están pequeños hasta que lleguen los padres. Lo anterior significa recargas laborales que muchas veces no son tenidas en cuenta por los empleadores, situación que afecta la calidad de vida y la salud mental y emocional de dichas personas.
Es importante anotar que toda persona que trabaje tiene derecho al pago del Salario Mínimo Legal Mensual Vigente (SMLMV); así como al subsidio de transporte, cesantías, pago de vacaciones, prima de servicios, afiliación a salud, pensión y ARL. Cuando no se da cumplimiento a esta ley, claramente se están violando sus derechos y es una infracción legal que puede ser denunciada al portal oficial del Ministerio del Trabajo.
* Psicóloga - Docente titular de la Universidad de Manizales.
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