15 May, 2026

A propósito de la violencia en algunas aulas escolares

HABÍA UNA VEZ

Fanny Bernal Orozco * liberia53@hotmail.com

Es deplorable escuchar las quejas que directivos y docentes hacen con cierta regularidad hoy, acerca del maltrato y actos de violencia en la que están inmersos muchos de ellos en nuestro país. Esta problemática implica, por lo tanto, ir a trabajar con miedo y bajo amenaza, situaciones que por supuesto desmotivan y angustian.

El profesor Francisco Cajiao, en sus columnas del diario El Tiempo, aborda con frecuencia estos asuntos y nos recuerda a los lectores que hay acciones fundamentales a la hora de enseñar, algunas de ellas descuidadas; o que ya no se imparten en las aulas escolares. Se refiere a ‘educar y formar en valores’, asuntos que desaparecieron de los currículos académicos desde hace muchos años.

El maltrato a los profesores no es algo nuevo y alrededor de ello se hacen evidentes muchas preguntas que quizás no tengan respuestas claras y precisas. Dice el profesor Cajiao en una sus columnas que "la educación es valiosa y válida, pero también es un acto de coraje, un paso al frente de la valentía humana. Cobardes o recelosos, abstenerse".

Lo malo es que todos tenemos miedos y recelos, sentimos desánimo e impotencia y por eso la profesión de maestro (en el más amplio sentido del noble término, en el más humilde) también es la tarea más predispuesta a quiebres psicológicos, depresiones, humillaciones a fatigas, acompañados -además- por la sensación de sufrir el abandono de una sociedad exigente pero desorientada.

Cada que suceden hechos de violencia, se escuchan diversas voces echándole la culpa a otros: es que es responsabilidad de la Policía, de los padres, de las directivas, de los educadores, de los estudiantes, de las redes, del Manual de Convivencia, en fin; pocos se dan el tiempo para pensar y hacer autoevaluaciones y reflexiones respecto a cómo en estos escenarios se viven los valores, la ética y las emociones.

Ante esta realidad (que no es nueva), se observa que la violencia no es solo contra los docentes, es entre los estudiantes, hay datos que causan preocupación y hasta vergüenza. El diario El Tiempo del día 11 de mayo expuso cómo las aulas escolares parecen ‘campos de batalla’; en los que es evidente el desafío a las normas, la anarquía, las humillaciones, la burla a los límites, el desprecio por la convivencia respetuosa y en los cuales con el permisivo apoyo de algunos padres o madres, se han ido instalando, arraigando los insultos, los golpes, las trampas, la ley del atajo.

Quizás son muchas las causas u orígenes de todos estos hechos. No obstante, es necesario hacer hincapié en que existe una pobre formación en valores, ética y virtudes; y que el mundo emocional en lo concerniente con el conocimiento del entramado emocional, de la autorregulación emocional y de las estrategias de afrontamientos, adolece de una muy pobre formación.

Cultivar un clima escolar amable, empático, decente, con normas y límites claros y respetuosos es responsabilidad de todas las personas que forman el estamento educativo, fundamentalmente, cuando es además evidente que los espacios conflictivos y violentos, afectan la convivencia, la autoestima, la dignidad, el rendimiento académico y la salud mental y emocional.

* Psicóloga - Docente titular de la Universidad de Manizales.

www.fannybernalorozco.com


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