08 May, 2026

Gobernando sobre tumbas, víctimas, ruinas y dolor

HABÍA UNA VEZ

Fanny Bernal Orozco * liberia53@hotmail.com

Que haya mandatarios que cuando se levantan, sus pensamientos más frecuentes y apremiantes, oscilen entre decidir qué territorios invaden, qué bienes naturales van a expropiar, qué decreto van a firmar que vaya en contra de la comunidad, en fin, que crean y sientan que como tienen el poder, lo pueden usar sin que importe; el exterminio, la ruina, el dolor, el hambre, el miedo.

Que las muertes solo formen parte de estadísticas.

Que las fotos y los videos de las ciudades y poblados arrasados sean vistas como pedazos de películas que suceden lejos, muy lejos y que no nos tocan a nosotros.

Que no importe la desolación, ni la miseria, ni la destrucción de casas, vías de acceso, ríos.

Que nada signifiquen las pérdidas humanas, ni las económicas, ni la destrucción del medio ambiente.

Que jamás se pueda reconstruir una ciudad, una escuela, un hospital, un parque, una biblioteca, un museo, un jardín infantil, una universidad, una carretera, porque, aunque sobra dinero para armas, falta para la reconstrucción.

Que cuando se asesine a personas de otros países, se le llame despliegue militar necesario, argumentando seguridad nacional; que las frases: -‘Voy arrasar a todo un pueblo’, -‘Voy a acabar con el enemigo’, se expresen cada vez con más frecuencia ante la ‘sordera y el mutismo social y emocional’.

Que el significado de humanidad se agrieta, se rompe, se corrompe.

Que las lecciones legadas por las dos confrontaciones mundiales del siglo XX, el holocausto provocado por el poder nazi y la bomba atómica que descargó EEUU sobre Japón, dejando muerte y destrucción masiva, además de la larga lista de desgracias y ruinas, no sirvieron de lección y antes por el contrario, continúan y con más saña, recorriendo la historia reciente y el presente actual en todos los puntos geográficos del planeta y lanzan al abismo la vida cotidiana acorralada por un panorama de horror y sufrimiento.

Que se ha instalado como estrategia de vida, considerar al otro como enemigo y más si se encuentra en un territorio en disputa por los recursos materiales, naturales o simbólicos que posee, lo cual se justifica, para quienes ostentan su desaparición, desplazamiento y aniquilamiento como un derecho a ejercer una justicia, que se considera ‘propia y divina’.

Las invasiones, las guerras, los conflictos bélicos dejan huellas y grietas emocionales difíciles de sanar, al respecto Viktor L Frankl, médico y escritor, quien estuvo en preso en Auschwitz escribió: "Nosotros hemos llegado a conocer al hombre como ninguna otra generación lo ha hecho. ¿Qué es, en realidad, el hombre? Es el ser que siempre decide lo que es. Es el ser que inventó las cámaras de gas, pero también es el ser que entró en ellas con paso firme y musitando una oración".

Por su parte, Primo Levi, quién también estuvo en Auschwitz, afirma: "La guerra es un monstruo que no se sacia nunca".

Esto lo vemos a diario en todo el mundo, mandatarios a quienes lo que los hace sentir vivos es la muerte y la destrucción de los demás seres humanos. 

Para estar en la orilla de la inhumanidad, y ser indiferentes ante la tortura y el sufrimiento de los otros, se requiere desconexión emocional y moral y hoy eso es lo, que muchos pueblos y ciudades están viendo y viviendo: ‘dirigentes gobernando sobre tumbas’.

* Psicóloga - Docente titular de la Universidad de Manizales.

www.fannybernalorozco.com


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