13 Abr, 2026

Vocativo, los-les, subjuntivitis, a-de

Los signos ortográficos son necesarios para facilitar la lectura y su comprensión. 

“¡GRACIAS GUERRERAS!” Titular de primera página de la prensa luego de una muy decorosa actuación de las integrantes de la selección femenina del fútbol colombiano. Obviamente, a ese titular le hace falta la coma del ‘vocativo’, pues, sin ella, la palabra ‘guerreras’ se convierte en el adjetivo calificativo de ‘gracias’, como decir ‘gracias sinceras’. Las comas del caso ‘vocativo’ no son opcionales ni caprichosas: tienen su razón de ser. Algo que olvidó la columnista Beatriz Chaves Echeverry en su artículo sobre el sacerdote Aurelio Castañeda Verano (LA PATRIA, 5/4/2026). Anota, por ejemplo, que el papá del sacerdote, antes de ingresar éste al noviciado, le dijo: “Hijo esté siempre alegre”. “Hijo, esté siempre alegre”, así, tiene sentido el consejo. Más adelante escribe: “Gracias padre por esa obra maravillosa que deja sembrada en nuestro colegio...”. Castizamente, “Gracias, padre, por esa obra...”. Y un editorial de LA PATRIA termina de esta manera: “Gracias Nutrir por transformar vidas”. “Gracias, Nutrir, por transformar...”, para expresar el caso vocativo, que sin las comas desaparece. El ‘vocativo’ es “el caso de la declinación, que sirve únicamente para invocar, llamar o nombrar a una persona o cosa personificada, y a veces va precedido de la interjecciones ¡ah! u ¡oh!”. Los signos ortográficos son necesarios para facilitar la lectura y su comprensión.

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El término ‘los’, además de ser el plural del artículo determinado masculino ‘el’, es el acusativo (complemento directo) del pronombre personal masculino ‘él’, verbigracia, ‘ya los había contratado en otra oportunidad’. Es frecuentísimo, más de lo aceptable, su empleo en lugar del dativo (complemento indirecto) ‘les’, como en la siguiente cláusula: “Los servidores públicos estarán al servicio del presidente y ejercerán sus funciones únicamente en la forma que él se los ordene” (El Tiempo, Pedro Medellín Torres, 2/4/2026). Hay dos formas correctas de expresar lo mismo: “...en la forma que él les ordene” (complemento indirecto) y “...en la forma que él lo ordene” (complemento directo). Elemental. Este solecismo es usual en la expresión ‘se los dije’.
*Nota: el columnista se refiere a una especie de Constitución hecha según los deseos de este gobierno.

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Hacía mucho tiempo que no visitaba yo el pabellón de los infectados de ‘subjuntivitis’. En la de esta semana, encontré allí al escritor y columnista Gustavo Álvarez Gardeazábal, que dio positivo en la siguiente muestra: “...se creyó que esa familia judía caleña (Gillinsky) seguiría con la tradición del diario que fundaran los Lloreda” (Eje 21, 8/4/2026). La ‘subjuntivitis’, recordémoslo, consiste en emplear el pretérito imperfecto de subjuntivo por el pretérito simple de indicativo: en la muestra, ‘fundaran’ por ‘fundaron’. “...el diario que fundaron los Lloredas*”, porque ésa es la realidad, un hecho, no una mera posibilidad ni un deseo. El internista de turno le sugirió al paciente que ‘regresara’ a la gramática y ‘repasara’ el capítulo de los modos verbales, a saber, indicativo, subjuntivo e imperativo. No necesita más, concluyó. Además, escribí ‘los Lloredas’, porque los apellidos tienen plural. ¡Sí, señor!

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Las preposiciones ‘a’ y ‘de’ –lo repito– no pueden intercambiar oficios en la oración. La primera introduce complementos de término o finalidad (‘voy a hacer ejercicio’); la segunda, de procedencia o principio (‘vengo de hacer ejercicio’). Esta norma gramatical fue infringida por la corresponsal de la W Radio en Miami Ana Vargas en esta declaración: “Estamos pendientes a la misión Artemis” (Noticiero matinal, 10/4/2026). “Estamos pendientes de...”, lo confirma el oído. Decimos ‘pende de un hilo’ (‘está en riesgo inminente’), no ‘pende a un hilo’. Lógicamente.