Y sigo con mis ‘narrativas’..., digo, con mis comentarios. Sin embargo, no aguanté los deseos de escribir ‘narrativa’, porque actualmente todos la usan para calificar cualquier cosa, y yo no podía ser la excepción. Ello es que para los que echan mano de esa palabra, todo es ‘narrativa’: cualquier trino es ‘narrativa’, lo mismo que cualquier declaración, afirmativa o negativa; todo anuncio publicitario es ‘narrativa’, como también lo son las respuestas en una entrevista y lo que se dice en una conversación. Son ‘narrativa’ también las tesis y las doctrinas. Mejor dicho, todo se volvió ‘narrativa’... Alguno la dijo o la escribió por primera vez, otro la aparó al vuelo y se regó como una mala noticia, sin importar el uso equivocado que de ella se hace. Porque la ‘narrativa’ es únicamente un género literario, que abarca la novela (larga o corta), el cuento y la leyenda, incluidos en ésta los mitos. Se le dice también ‘narrativa’ al ‘arte de narrar’, por ejemplo, ‘la narrativa de Gabriel García Márquez es incomparable’. Es también adjetivo, ‘narrativo-a’: ‘una exposición narrativa’. Sinónimo, ‘narración’. ¿Pasará de moda la palabreja esa?
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El doctor Jorge Raad Aljure tituló una de sus columnas ‘El síndrome de la margarita’, en el que confunde ‘síndrome’ con ‘dilema’. Esto escribió: “Los ciudadanos no deben caer en el síndrome de la margarita aplicado a cada candidato: ¿Será el mejor o no será?” (LA PATRIA, 12/5/2026). Obviamente, y como alude a las próximas elecciones presidenciales, se trata del ‘dilema’ que enfrentarán votantes indecisos el 31 de mayo. El ‘dilema’ (del griego ‘dilemma’, -‘dos temas’) se presenta especialmente cuando hay que escoger entre dos opciones, ninguna de las dos favorable. El ‘síndrome’ (del griego ‘syndromé’, ‘concurso’), en cambio, es, en Medicina, ‘el conjunto de síntomas de una enfermedad o dolencia’. Y, figuradamente, ‘el conjunto de señales de algo defectuoso o de una situación determinada’.
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El señor José Albeiro Marín Toro leyó en LA PATRIA sobre un plan que tienen las autoridades de Neira de llevar al mar a unos cuarenta ‘adultos mayores’ (¿viejos?). Y hace hincapié en las últimas palabras de esta declaración del alcalde: “Incentivamos a las personas que quieran vincularse con esta iniciativa de darles esa alegría de conocer por primera vez el mar” (LA PATRIA, Jhon Jairo Castaño, 5/4/2026). Y tiene razón al criticarlas, porque todo lo que ‘conocemos’ es por primera vez, de tal manera que la expresión ‘conocer por primera vez’ es pleonástica. El verbo ‘conocer’ (del latino ‘cognoscere’. –‘conocer por los sentidos, ver, saber, reconocer’) significa “averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas”. O por medio de los sentidos, ver, palpar, oír u oler objetos hasta el momento ignorados, por ejemplo, ‘conocer una ciudad’. Lo que se olvida y vuelve a la mente, ‘se reconoce’ o ‘se recuerda’ pero no ‘se conoce por segunda vez’.
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El doctor Hernando Arango Monedero escribió así en Eje 21: “...es el estribillo que el actual gobierno ha tomado para manifestarle a los colombianos que ha cumplido con los propósitos que se ha trasado”. (14/5/2026). Dos observaciones: la primera, “...para manifestarles a los colombianos...”, porque el pronombre personal debe concordar en número –también en género, es claro– con el nombre que reemplaza. La segunda; “...los propósitos que se ha trazado”. El verbo ‘trazar’ (del latino ‘tractiare’, -‘tirar una línea’) quiere decir “hacer trazos” (‘líneas, rayas, delineaciones’). Sinónimos, ‘delinear, diseñar, proyectar; esbozar, marcar’. Derivado, ‘trazabilidad’, ‘estudio que se hace de la trayectoria o evolución del algo con un fin determinado’.
15 May, 2026
Narrativa, síndrome, conocer, trazar, le-les
Se le dice también ‘narrativa’ al ‘arte de narrar’, por ejemplo, ‘la narrativa de Gabriel García Márquez es incomparable’.