Con la desinencia ‘-tor’ (‘-dor’) se forman sustantivos y adjetivos que indican el ‘agente’, a saber, el que ejecuta la acción del verbo, como ‘instructor’, ‘constructor’, ‘detractor’. La gran mayoría de ellos forman su femenino añadiendo la terminación ‘-a’. Otros, además de ésta, tienen la terminación ‘-triz’, por ejemplo, de ‘institutor’, ‘institutora’ e ‘institutriz’; de ‘actor’, ‘actora’ y ‘actriz’*, y de ‘automotor’, ‘automotora’ y ‘automotriz’. El olvido de esta norma gramatical hizo que el titulador de Eje 21 redactara uno de este modo: “La viceministra colombiana quiere más capital francés en el sector automotriz” (21/5/2026). Correctamente, “...en el sector automotor”, porque ‘sector’ es un sustantivo masculino. Elemental. No siempre la terminación ‘-triz’ señala el ‘agente femenino’, como en el caso de ‘director’, cuyo femenino es solamente ‘directora’, pues ‘directriz’ es otra cosa: es un “conjunto de principios y propósitos que se tienen en cuenta al planear, organizar o fundar una cosa” (M. Moliner).
*Cuando se trata de una persona que representa un papel en teatro, cine o televisión, el femenino es siempre ‘actriz’. En Derecho, ‘actor-a’ es la persona demandante.
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La concordancia gramatical es necesaria para la redacción castiza de la oración. Así como el adjetivo concuerda con el sustantivo, y el sujeto con el verbo, el pronombre debe concordar con el nombre que reemplaza. Un pie de foto de la sección Mundo de LA PATRIA dice así: "(...) gobiernos progresistas como el de México y Colombia"; (22/5/2026). Castizamente, “...como los de México y Colombia”, porque, evidentemente, el pronombre reemplaza a esos dos gobiernos. Otro caso sería si el ejemplo dado fuera un solo país, “...gobiernos progresistas* como el de Colombia”. En ambas muestras, el pronombre concuerda en número con el nombre que reemplaza. Es la lógica gramatical.
*¿Por qué le dirán ‘progresista’ a un gobierno que camina como el cangrejo? ¡Averígüelo Vargas!
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El columnista de LA PATRIA Luis Felipe Gómez Restrepo escribió: “... antes de que la violencia física se haga visible, suele incubar una degradación progresiva del lenguaje” (16/5/2026). Aunque podría interpretarse de otra manera, activa, por ejemplo, me parece que en esta oración el sentido de la acción es pronominal, así: “...suele incubarse una degradación...”, es decir, ‘se está desarrollando silenciosamente la degradación del lenguaje’. Los verbos pronominales son ‘los que se construyen siempre con un pronombre átono’ (‘me decido por...’), en el infinitivo, con ‘se’ (desvelarse’), y en los cuales la acción del verbo recae sobre el mismo agente, por ejemplo, ‘herirse’. En los transitivos, en cambio, la acción del verbo recae sobre alguien o algo distinto del agente, verbigracia, ‘hirió a su contendor’. En la frase glosada, si se toma el verbo ‘incubar’ como transitivo, el agente de su acción sería ‘la violencia física’. Ignoro si tal fue la intención del redactor. El verbo ‘incubar’ (del latino ‘incubare’, -‘acostarse sobre, tenderse’) significa “cubrir las aves los huevos y darles calor con su cuerpo, con lo que se forma el polluelo” (M. Moliner). También, figuradamente, ‘preparar o tramar algo subrepticiamente’.
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La falta de la preposición ‘de’ es evidente en esta oración: “...no haber depuesto sus sentimientos personales para salvar la debacle del país” (Eje 21, Jorge Enrique Pava Quiceno, La paradoja de Uribe, 28/5/2026). Sin ella, así redactada, expresa la idea opuesta a la pretendida por su autor, pues quiere decir ‘para preservar la debacle del país’. Debió, por lo tanto, ser redactada de esta manera: “...para salvar de la debacle al país”, es decir, ‘para librarlo de ella’. Que es lo que todos esperamos.