¿Me escucha?” es la pregunta que le hacen al que contesta el teléfono. ¿Por qué no preguntan ‘me oye?’ ”. Porque ya casi nadie emplea el verbo ‘oír’, que con el transcurrir de los años quedará relegado al olvido de los diccionarios, a pesar de que no siempre ‘escuchar’ lo reemplaza. Todo el que ‘escucha’ ‘oye’, pero no todo el que ‘oye’ ‘escucha’. Son muchos los sonidos que el oído percibe, pero a los cuales no les prestamos atención, es decir, no ‘escuchamos’. Es un fenómeno que se presenta en las conversaciones, en las que hay contertulios que, por estar pensando en otras cosas o en lo que van a decir, nos ‘oyen’, pero no nos ‘escuchan’. Y esto es así, porque el verbo ‘oír’ (del latín ‘audire’ –‘percibir por el oído’) es, simplemente, ‘percibir los sonidos’. En cambio, ‘escuchar’, también del latín ‘auscultare’ (‘escuchar con atención, atender’), significa ‘ponerle atención a lo que se oye’. En el dicho ‘el que oye consejos llega a viejo’, este verbo significa también ‘escuchar’, pues tal es el mensaje que expresa, ‘poner en práctica lo oído’.

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‘¿Por qué?, por qué, porqué (el)’ son tres formas de hacer preguntas, explícitas o implícitas. Ejemplos: ‘¿por qué somos así?’, ‘la Ética enseña por qué los seres humanos se comportan de determinada manera’ y ‘el profesor no se explica el porqué del bajo rendimiento de sus alumnos’. En esta última muestra, ‘el porqué’ es un sustantivo, determinado por el artículo, lo que no tuvo en cuenta el columnista José Jaramillo Mejía al redactar la siguiente oración: “Mona había sufrido una repentina perdida total de la visión, que se recuperó un rato después, pero planteó un interrogante acerca del por qué...” (LA PATRIA, 26/1/2026). De acuerdo con lo anterior, “...acerca del porqué...”, es decir, ‘acerca de la causa o la razón de esa pérdida’. Si no hubiese empleado el artículo determinado (‘acerca de por qué’), la pregunta habría quedado bien planteada. Le faltó, además, la tilde de ‘pérdida’, que, sin ella, deja de ser sustantivo, y se convierte en adjetivo o participio. Detalles del idioma, pero de suma importancia.

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En la declaración que dieron José Félix Lafaurie y María Fernanda Cabal para justificar su separación del Centro Democrático, dicen: “...que le permita a María Fernanda Cabal formar su propia agrupación política de conformidad a los estatutos del partido...” (LA PATRIA, 27/1/2026). Castizamente, “...de conformidad con los estatutos...”, como si dijéramos ‘de acuerdo con’, puesto que con esa locución se expresa un ‘acuerdo’ o un ‘convenio’ entre varias personas, o una relación de concordancia entre varias cosas, complementos que rigen la preposición ‘con’. Esas locuciones, ‘de conformidad con’ y ‘de acuerdo con’, equivalen a ‘según’.

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Una sentencia del CruciPatria dice así: “Los que llevan el amor en el alma, se les nota en la mirada” (27/1/2026). Además de la ‘coma’ superflua, es sensible en esa oración la ausencia de la preposición ‘a’, indispensable para introducir su complemento indirecto, ‘a los que llevan’. En ella, además, el hipérbaton* causa la impresión de que ella carece de sujeto, pero lo tiene: ‘el amor’. Redactada sin esa figura de construcción, la sentencia es ésta: ‘El amor que algunos llevan en el alma se nota en su mirada’. *‘Hipérbaton’: “Figura de construcción que se produce alterando el orden en que se colocan las palabras o los elementos de la oración en la sintaxis llamada regular” (M. Moliner).