La ‘inteligencia’ es la facultad que nos permite idear, pensar, conocer y raciocinar. Esas ideas, pensamientos, conocimientos y raciocinios quedan guardados en la ‘mente’, que los conserva temporalmente o por siempre. La inteligencia es activa; pasiva, la mente. Por esto, como anota el autor de Oasis, “es tonto decir que la mente es la ‘loca de la casa’ ” (Oasis, 17/2/2026). Pero es más tonto atribuirle a la mente lo que siempre se ha dicho de la ‘imaginación’ (del latín ‘imago-inis’, -‘figura, imagen, representación’), que es la facultad que tenemos de representarnos imágenes reales o ficticias. Se le dice ‘la loca de la casa’, porque es díscola, incontrolable e inspiradora de quimeras y sueños imposibles. Acerca de este apelativo dice don Vicente Vega: “Parece ser que Mallebranche, resumiendo un capítulo de Santa Teresa en Las moradas, IV, I, hizo esta frase, cuya divulgación se debe a Voltaire, que al final del artículo de ‘Aparición’ de su Diccionario filosófico la cita como de Mallebranche, sin detallar la fuente, que sigue sin precisarse todavía” (Diccionario ilustrado de frases célebres y citas literarias).

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En su artículo sobre la violinista clásica manizaleña Alejandra Torres, la periodista Sophia Restrepo escribe: "Su formación en la música la llevó a audicionar en el Conservatorio de Viena" (LA PATRIA, Movida, 19/2/2026). Preferiblemente, “...la llevó a presentarse a una audición...”, porque el verbo no es castizo. No obstante, y porque todo hay que decirlo, en Internet encontré la siguiente definición, atribuida a la Academia de la Lengua: “Audicionar es un verbo, más frecuente en América, que significa participar en una audición o prueba artística (canto, actuación, baile, música) para demostrar talento y conseguir un papel o trabajo. Es la acción de presentarse ante un jurado o director para evaluar las cualidades artísticas de una persona”. Es posible, entonces, que en una próxima edición de El Diccionario aparezca como regionalismo de algunos países de América.

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¿Usted carga paraguas?” es la pregunta que hacen en la sección ‘Sondeo’ de LA PATRIA del pasado 23 de febrero. Bien formulada la pregunta, “¿carga usted paraguas?”, puesto que en las oraciones interrogativas el verbo debe ir siempre antes de las palabras que lo acompañan, por ejemplo, ‘¿están dadas las condiciones para unas elecciones transparentes?’. Es claro también que en esas oraciones el verbo puede estar precedido de otras partes de la oración, como pronombres relativos, adverbios o frases circunstanciales, como, ‘¿cuándo empezó la Segunda Guerra Mundial?’ o ‘¿de dónde viene la lluvia?’. Son, por supuesto, muchas las formas de preguntar, pero conservándole siempre el puesto apropiado al verbo principal. Norma que no acatan muchos entrevistadores. La pregunta, además, debe ir siempre entre signos de interrogación.

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El pronombre relativo ‘que’ puede ser sujeto o complemento de la oración. En la siguiente, como la redactó el doctor Jorge Raad Aljure, no es ni lo uno ni lo otro: “...hay personas que su decisión la adoptan finalmente cuando (...) definen su voto” (LA PATRIA, 24/2/2026). Hay otras formas de hacerlo correctamente: “Hay personas cuya decisión la toman...” y “hay personas que toman su decisión...”. En la primera, el pronombre toma su forma de genitivo (‘cuya’), porque es complemento de posesión; en la segunda hace las veces de sujeto del verbo ‘tomar’, en reemplazo de ‘personas’. De aquí, la importancia de la ‘sintaxis’, a saber, el empleo apropiado de las partes de la oración en la redacción.