20 Abr, 2026

Averío-avería, comas, discrepar, enseñorearse

El uso indiscriminado de las comas afecta seriamente la redacción: una coma fuera de lugar la estropea. 

La discordia entre dos vecinos fue causada, según el redactor de Sucesos de LA PATRIA (8/4/2026), por “el averío del aparato de lavado”, literalmente, ‘por la multitud de aves del aparato de lavado’, pues ‘averío’ significa eso, ‘muchas aves’ y ‘conjunto de aves de corral’. Por supuesto, no fue esto lo que quiso expresar el periodista. Fue su intención, seguramente, expresar la idea de ‘daño’, que sí la manifiesta la palabra ‘avería’, de la que anota J. Corominas: “1494 (Catalán 1258, genovés 1200). Etimología incierta: no convencen las arábigas ni griegas propuestas. Como la acepción más antigua parece ser ‘contribución pública para compensar un perjuicio comercial” y en ésta se empleó también en el genovés ‘avere’, acaso sea derivado del sustantivo aver(e) ‘haber’ ”. Sin embargo, El Diccionario anota: “Quizás del catalán avaria, este del árabe awāriyya, defecto, vicio”. Sea de esto lo que fuere, ‘avería’ es “un daño que padecen las mercaderías o géneros”. También, el daño que impide el funcionamiento de un aparato, como el de la lavadora del pleito mencionado. Sinónimos, ‘daño, detrimento, desperfecto, percance, menoscabo...’. Nota: ‘avería’ es también sinónimo de averío’.

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La ‘coma’ es un signo ortográfico que representa una pausa corta entre dos o más períodos o entre dos o más palabras. Sirve, entre otras cosas, para separar los elementos de una descripción o de una enumeración, para delimitar las frases o palabras incidentales y para expresar el caso vocativo. Su uso indiscriminado afecta seriamente la redacción: una coma fuera de lugar la estropea. Es el caso de las comas inútiles que emplea el autor de las sentencias impresas en la parte superior derecha del crucigrama de LA PATRIA, como se puede apreciar en los dos ejemplos siguientes: “El comienzo de la sabiduría, es el silencio” (13/4/2026). “Ser leal a uno mismo, es el único modo, de ser leal a los demás” (14/4/2026). Tres comas redundantes. En ambas oraciones, la ‘coma’ separa el sujeto de su verbo principal; en la segunda, las ‘comas’ hacen de ‘es el único modo’ una frase incidental, que no es. El sujeto de la oración puede separarse de su verbo cuando la redacción lo requiere, por ejemplo, con una frase incidental, verbigracia, ‘las elecciones, a pesar de los obstáculos, se realizarán el próximo 31 de mayo’.

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El verbo ‘discrepar’ (del latino ‘discrepare’, -‘desafinar, disonar, discordar’) significa estar en desacuerdo con alguno, o dos cosas entre sí, dos sonidos, por ejemplo. Rige la preposición ‘de’, pues, en ese caso, el motivo del desacuerdo es de procedencia. En su artículo, el doctor Jorge Raad Aljure escribió: “Hay que discrepar con el ministro en varias situaciones” (LA PATRIA, 14/4/2026). Lógicamente, “Hay que discrepar del ministro...”, es decir, hay que estar en desacuerdo con él, que es la idea que el redactor quiso expresar. Porque se puede ‘discrepar con otro’ cuando los dos están de acuerdo con el objeto de la discrepancia. Sinónimos, además de los anotados, ‘disentir, desdecir, diferenciarse’.

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Y el verbo ‘enseñorearse’ (derivado de ‘señor’) quiere decir ‘apoderarse de’ y rige también la preposición ‘de’, norma que no tuvo en cuenta el columnista Jorge Enrique Robledo cuando redactó lo siguiente: “... la corrupción que se ha enseñoreado en Colombia” (LA PATRIA, 12/4/2026). “...que se ha enseñoreado de Colombia”, así, es decir, que ‘se ha apoderado de Colombia’. Otros sinónimos, ‘ocupar, dominar, posesionarse de’. Como anoto siempre, las preposiciones, por regla general, no intercambian oficios.