Opinión
13 Abr, 2026

Involucrarnos con la Caja

De confirmarse lo de Confa, estaríamos entrando en ese matrimonio perverso.

El matrimonio entre los políticos y las cajas de compensación es peligroso para los recursos de los trabajadores. Por eso debemos involucrarnos.
Conocí a Jason Sang en el 2015, cuando casi lo meten a la cárcel. Era periodista de El Nuevo Día, de Ibagué. Enfrentaba un juicio penal por publicar investigaciones sobre las cajas de compensación Comfenalco y Comfatolima. En ellas denunció cómo esas cajas usaron 700 millones de pesos de entonces para contratar con sobreprecios 20 mil kits escolares a una fundación. Se llamaba Mundo Verde y en realidad era de papel, pues había tomado su dirección de una miscelánea de barrio.
Años más tarde, el director de Comfatolima sería señalado de entregar cuotas dentro de la Caja al clan conservador de los Barreto. Incluso la hermana del congresista Miguel Barreto ocupó durante varios años un alto cargo.
Las cajas tienen recursos cuantiosos y líquidos. Son entidades ubicadas en esas zonas grises que gustan mucho entre los negociantes de lo irregular: son privadas, pero manejan recursos públicos; son de interés público, pero sus formas de contratación pueden terminar en asignaciones a dedo, con clientelismos y amiguismos; sus mecanismos de control suelen ser poco conocidos y pasar de agache.
Circula una versión en medios regionales de Caldas. En Confa se vendría moviendo un grupo de representantes de los trabajadores en el Consejo Directivo con el fin de forzar la salida del director actual y poner uno al servicio de intereses políticos. De un lado, se habla de una estrategia impulsada desde el Ministerio del Trabajo, en donde el representante a la Cámara Santiago Osorio parece tener incidencia; de allí salió en noviembre una resolución con la que designó una nueva consejera que no se debería nombrar, en un renglón que, según lo denunciado, ya estaba ocupado. De otro lado, se menciona a Ronald Bonilla, secretario Privado de la Gobernación, que también participa en el Consejo Directivo, y ha sido cercano a Mauricio Lizcano.
Pensemos en Comfacor, la Caja de Compensación de Córdoba, epicentro de múltiples escándalos de corrupción en salud. El más conocido fue el "cartel del sida": las IPS inflaban listas de pacientes con VIH, usando personas fallecidas o que no existían, para luego cobrar recursos públicos; los casos registrados de VIH crecieron un 125% en solo dos años. Luego de una auditoría interna, desaparecieron 60 bultos de documentos contables. En el 2017, la Superintendencia de Subsidio Familiar intervino la Caja. Pero Comfacor también fue nodo central de otros carteles: el de la hemofilia —con un desfalco de cerca de 50.000 millones de pesos—, y los del Síndrome de Down, las gafas y las prótesis dentales, todos evidencia de la profundidad y facilidad con la que la corrupción se toma una caja de compensación si no nos metemos.
De confirmarse lo de Confa, estaríamos entrando en ese matrimonio perverso. Que las cajas tengan representantes de los gobiernos en sus consejos directivos, o que se administren con ciertas visiones económicas no quiere decir que estén condenadas a ser parte de las máquinas proselitistas de los partidos.
Entre su misionalidad pública y el riesgo de ser usadas para ganar elecciones, debe anteponerse un muro de decisiones corporativas que proteja su propósito final. Es decir, debemos lograr que una discusión eventual sobre la gestión de la caja no ponga en juego nuestra frontera de que Confa no está al servicio de los políticos ni de intereses privados. En eso, el gobierno corporativo que ha logrado la administración actual tiene indicadores serios para mostrar (ver: https://shorturl.at/i8UWZ). Aún con versiones o suposiciones, hay que involucrarnos desde ya con la Caja
A Jason Sang lo absolvieron en el 2016. Un argumento central fue la urgencia por mostrar el interés público que tienen las cajas de compensación y sus recursos. Sang no estaba hablando de un tema privado, sino del cuidado de los dineros públicos que administran estas entidades privadas. Los jueces lo absolvieron porque entendieron el valor de una ciudadanía involucrada con las cajas de compensación.
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Entre bambalinas: En la actualidad dirijo Manizales Cómo Vamos, programa que recibe recursos de Confa.