08 Jun, 2026

Viento de cola

En medio de esta campaña sucia, llena de mentiras y ataques,  considero que Cepeda no subirá en la aceptación de los electores. 

Los colombianos nos encontramos a quince días de la segunda vuelta presidencial más importante de nuestra historia reciente. El próximo 21 de junio no solo elegiremos presidente, sino que definiremos el rumbo político del país.
Los dos  candidatos representan visiones opuestas. Por un lado está Iván Cepeda, quien encarna la continuidad del proyecto de Gustavo Petro. Cepeda carga con la propuesta —hoy en pausa— de impulsar una Asamblea Constituyente que, para muchos, podría encaminar al país hacia una dictadura.
Por el otro lado está Abelardo de la Espriella, un empresario y abogado litigante de derecha, cuyo recorrido laboral ha sido cuestionado por consolidar su fortuna defendiendo a personajes corruptos. Admirador de Bukele, Milei y Trump, lo que anticipa un gobierno con énfasis en seguridad, autoridad y libre mercado.
Ninguno cuenta con experiencia en la administración pública. A De la Espriella, proveniente del sector privado, lo salva su fórmula vicepresidencial, quien sí tiene amplia trayectoria pública y puso a figurar fuertemente  después de la elección . Por su parte, Cepeda ha desarrollado su carrera en el Congreso y su "vice" solo se ha desempeñado como líderesa  indígena, lo que daría para una importante  inquietud:¿qué pasará si Cepeda llega a tener complicaciones -que las ha tenido- de salud?
La dupla Petro-Cepeda estaba totalmente segura de que ganaría  en primera vuelta, desconociendo  el crecimiento sostenido que tenía  Abelardo. Sin lugar a dudas, el triunfo de De la Espriella fue un "hecho político" contundente que además, sigue creciendo gracias a un "viento de cola" alimentado por  factores como la controversia judicial sobre la tutela contra el uso de la camiseta de la Selección Colombia y las salidas en falso del presidente Petro, quien denunció un fraude electoral sin pruebas, mostrándose como un mal perdedor.
Al mandatario no le sirvió el incremento del salario mínimo, el aumento de los sueldos a militares y policías, los subsidios a adultos mayores o la ampliación de la nómina oficial. Pudo más el desgaste del Gobierno y los problemas de corrupción, la crisis de la salud y el deterioro del orden público.
La campaña avanza con alta polarización. Petro mantiene su tono agresivo,  sus salidas en falso y su ilegal participación en política, con lo que al final termina haciéndole campaña a su rival. A Cepeda la derrota le evidenció su frialdad, falta de empatía y poca capacidad de conectar; tampoco se ve auténtico en su interés por desmarcarse de Petro. Mientras tanto, De la Espriella capitaliza su discurso emotivo, con presencia fuerte en redes sociales y salidas en público, con puestas en escena que nada tienen que envidiarle a los grandes conciertos.  Las encuestas ya lo ubican por encima del 50% en la intención de voto.
El fantasma más complejo para Cepeda es la constituyente. Nadie le va a creer que a última hora —y solo tras perder la primera vuelta— dejó de apoyarla; así lo jure, lo certifique en notaría o lo escriba en mármol. Lo más grave es que esta "patraseada" lo muestra inseguro.
Finalmente, en medio de esta campaña sucia, llena de mentiras y ataques,  considero que Cepeda no subirá en la aceptación de los electores. Existe un alto riesgo de que Petro, desesperado, cometa una locura -de la que muy seguramente se arrepentirá- y mi apuesta es que Abelardo podrá ganar la Presidencia por una diferencia aproximada al millón de votos, cifra superior a los que obtuvo Petro cuando ganó.