25 May, 2026

La última semana

La segunda vuelta pondrá a prueba a los colombianos. Tendremos justamente lo que menos queríamos: una campaña electoral entre dos candidatos de extremos. 

Por fin esta larga campaña presidencial está llegando a su final. Después de haber tenido más de cien precandidatos, el tarjetón electoral quedó reducido a catorce nombres. De ellos, según las encuestas, solo tres tienen posibilidades reales de llegar a la segunda vuelta. Lamentablemente, por fuera están quedando aspirantes con propuestas serias y preparación suficiente para ocupar el primer cargo de la Nación, especialmente en un momento de crisis profunda como el que estamos viviendo.
Iván Cepeda, candidato del presidente -quien a su vez actúa como jefe de campaña-, va en coche. Su apuesta ha sido no dar entrevistas ni asistir a debates. “Calladito se ve más bonito”. Mientras menos hable, mejor le va. Petro le monta las tarimas, le lleva la gente y le pone los votos. Él se limita a leer discursos en plazas públicas.
Abelardo de la Espriella, el hombre estrella, se muestra entusiasta, animado y alegre. Se siente ganador e irradia confianza. Llena plazas con show incluido y cautiva a la gente. Es el rey de las redes sociales, donde se mueve como “pez en el agua”. Su apuesta consiste en movilizar las emociones de las personas -que es lo que actualmente motiva a los electores-. Frentero, dice abiertamente lo que piensa. Es radical y promete un gobierno de mano dura y autoridad.
Paloma Valencia se caracteriza por la claridad de sus discursos y por su conocimiento de la administración pública, lo que la muestra como una figura capaz y preparada. Cuenta además con el respaldo del presidente Uribe. Tuvo una amplia votación en las consultas interpartidistas, pero después se estancó.
El momento político no fue el del “centro”. La polarización terminó mandando la parada. Petro y Abelardo llevaron la campaña al extremo. Las redes sociales se encargaron de las emociones, produciendo alegrías, entusiasmos, rabias y miedos, factores que finalmente vuelven virales las publicaciones y movilizan a la gente. Petro, en el 2022, acudió a las emociones con su frase del “Gobierno del Cambio”. Los electores ya no están pendientes de las propuestas. Consumen mensajes y videos cortos de no más de un minuto de duración.
De la Espriella atraviesa un momento en el que, según “las encuestas”, viene creciendo de manera exponencial, por lo que podría lograr una votación muy cercana a la de Cepeda. Creo que el próximo domingo Cepeda obtendrá alrededor del 35% de la votación y Paloma -que es la candidata que más me convence- no llegará al 20%.
El primero de junio los colombianos nos jugaremos nuestro futuro. Tendremos dos modelos de gobierno para escoger: uno dictatorial y que no le gusta el sector privado; el otro, democrático, pero de extrema derecha.
En cuanto a la campaña, Uribe buscará a De la Espriella, quien a su vez pondrá a figurar a José Manuel Restrepo, su fórmula vicepresidencial, para que, con su conocimiento del sector público y sus capacidades técnicas, tranquilice especialmente a los empresarios del país. Abelardo seguirá fortaleciéndose en las redes sociales y muy probablemente continuará creciendo en las encuestas.
Petro, “rabioso”, se irá de frente contra el registrador Penagos, acusándolo de fraude electoral y denunciando que la segunda vuelta está amenazada. Utilizará todo su arsenal: los recursos del Gobierno y la agudización de la polarización.
La segunda vuelta pondrá a prueba a los colombianos. Tendremos justamente lo que menos queríamos: una campaña electoral entre dos candidatos de extremos. Ahí sí, “Dios se apiade de nosotros”.