El consumo de sustancias psicoactivas crece aceleradamente, impulsado por la facilidad para producir y distribuir drogas sintéticas. Las sustancias más consumidas en nuestro medio son el basuco, el tusi y la ketamina; esta última, es un anestésico de uso médico muy potente que también se emplea como antidepresivo. El riesgo actual es crítico, ya que este fármaco está siendo mezclado con fentanilo, lo que genera una combinación más potente que la heroína y la morfina.
Lo más complejo es que, al ser la ketamina un medicamento de uso veterinario, su adquisición en el mercado resulta relativamente fácil, permitiendo que la fabricación clandestina se expanda sin mayores obstáculos.
El consumo de estas drogas se ve alimentado por una percepción permisiva frente al inicio en el uso de la marihuana, bajo la creencia de que no es mayormente dañina. Sin embargo, la experiencia clínica demuestra que suele ser la puerta de entrada hacia sustancias mucho más fuertes y adictivas. El problema se complica por la facilidad para conseguir el producto, cuya oferta ha evolucionado tanto que se puede acceder a ella a través de WhatsApp con servicio a domicilio incluido.
Frente a este panorama, adquiere una relevancia fundamental la presencia de instituciones como Hogares CREA. Esta entidad, fundada a principios de los años 90, se erige como un pilar para la atención de los consumidores que quieran rehabilitarse. Ubicada en el barrio Versalles, la casa funciona como una comunidad terapéutica con capacidad para 32 pacientes, enfocándose en un modelo de reeducación integral.
Los pilares fundamentales del funcionamiento de la institución son la disciplina, la obediencia y el respeto. El proceso terapéutico consta de dos fases: una estancia intensiva de 11 meses en el hogar y, posteriormente, un seguimiento externo de seis meses adicionales. Durante la fase interna rigen prohibiciones estrictas sobre el consumo de psicofármacos, tabaco, alcohol y actividad sexual. Una vez completado este período el paciente regresa a su casa, pero debe mantener un vínculo con la institución asistiendo a seguimientos y durmiendo en el hogar al menos una vez por semana. Posteriormente es muy importante conservar la red de apoyo familiar, de los amigos y estar en contacto con la institución.
La infraestructura de Hogares CREA está diseñada para el bienestar del residente, contando con áreas de vivienda, recreación y alimentación completa. No obstante, el éxito del tratamiento depende de que el paciente reconozca su problema con una intención verdadera de cambiar. Es vital desmitificar la idea de que la adicción se supera únicamente con autocontrol; existe una visión simplista que sugiere que al adicto solo le falta voluntad. La evidencia demuestra que los procesos personales aislados y los tratamientos cortos no son seguros ni confiables, por lo que se requiere una intervención profesional y relativamente prolongada.
Los manizaleños somos afortunados de contar con Hogares CREA, que opera como una Institución Prestadora de Salud (IPS) y mantiene convenios con las EPS para garantizar el acceso al tratamiento. Su enfoque es multidisciplinario y cuenta con un equipo especializado en psiquiatría, medicina general, psicología, trabajo social, enfermería, terapia ocupacional y nutrición.
Además, el programa incluye la figura permanente del operador terapéutico, un reeducado que guía el proceso desde su propia experiencia y formación. Como complemento a la rehabilitación clínica, se ofrecen talleres de manualidades y panadería, así como actividades deportivas, buscando que el individuo recupere no solo su salud física, sino también sus habilidades sociales y laborales.