A la campaña presidencial todavía le quedan 40 días para la primera vuelta, un tiempo en el que cualquier cosa puede pasar. En el momento actual, son tres los candidatos que lideran las encuestas. Por un lado está el candidato Cepeda, quien va en “coche” con una “campaña fantasma” que evita los debates y las entrevistas. Se limita a recorrer los municipios del país apareciendo en plazas públicas, siempre acompañado por los sectores más fieles del petrismo y la minga indígena, cuya movilización, muy seguramente, es pagada con recursos del Estado.
El eje central de los discursos de Cepeda no es su plataforma de gobierno, sino atacar al expresidente Uribe. Se le ve tranquilo y confiado en que su jefe político y estratega está cumpliendo la tarea, aunque su gran dificultad sigue siendo superar ese “techo” del 40 por ciento en la intención de voto. A pesar de esto, su discurso es triunfalista y se muestra convencido de una victoria definitiva en la primera vuelta.
Petro está jugando duro y “sin escrúpulos” para asegurar que Cepeda sea quien lo reemplace. Para esto ha generado “hechos políticos” efectivos, como el incremento del salario mínimo y de los sueldos para los militares y la policía, lo mismo que el aumento del subsidio a los adultos mayores y una contratación laboral estatal desbordada. Estas movidas le han servido para mejorar su favorabilidad, la cual se mantiene en niveles altos según las encuestas, lo que a su vez ha empujado el liderazgo de Cepeda en los sondeos.
En la otra orilla, Abelardo de la Espriella, con una campaña agresiva al estilo de Bukele y bajo el lema de que convertirá a “Colombia en país milagro” y su frase de “Firme por la patria”, ha logrado conservar su posicionamiento. Además, acertó con el nombramiento de su fórmula vicepresidencial, el exministro José Manuel Restrepo.
Por su parte, Paloma Valencia aspira a ser la primera mujer presidente y decidió ir con Juan Daniel Oviedo como fórmula. Esta decisión obedeció más que todo a la intención de capturar votantes de “centro” y matizar esa etiqueta de “extrema derecha” con la que sus contradictores la han querido marcar. Adicionalmente, la candidatura Paloma-Oviedo es un “hito” de inclusión que desafía el machismo histórico y los prejuicios sociales. Paloma tuvo un gran “hecho político” con su resultado electoral del pasado 8 de marzo, lo que la posicionó como una competidora de peso.
Son muchos los hechos políticos que se han presentado en la historia reciente de nuestras elecciones. Uno que vale la pena resaltar fue el de 1998: Horacio Serpa parecía imbatible por ser el líder de la maquinaria política, pero terminó perdiendo con Andrés Pastrana cuando este último apareció en la segunda vuelta portando el famoso “reloj de Tirofijo” y vendiéndose como el artífice de la paz.
Estamos en el momento del “desespero”, donde parece que “todo vale”. Con la alta favorabilidad de Petro y el liderazgo de Cepeda, la oposición tiene que ser muy aguda para contrarrestar al Gobierno y atacarlo de forma efectiva; de lo contrario, el riesgo de que Cepeda sea presidente es muy alto. La clave es lograr que crezca el “antipetrismo”, que entre otras funcionó en el 2022. La catástrofe del sistema de salud, agudizada por los desafiantes nombramientos en la Supersalud y la Nueva EPS, podría ser ese “hecho político” que, bien manejado, termine por afectar definitivamente la imagen del presidente.
19 Abr, 2026
Hechos políticos
La oposición tiene que ser muy aguda para contrarrestar al Gobierno y atacarlo de forma efectiva; de lo contrario, el riesgo de que Cepeda sea presidente es muy alto