Como caldense me siento orgullosa de las empresas de la región, pero si hay alguna que nos identifica es la Industria Licorera de Caldas, una empresa nacida a principios del siglo pasado, pero formalmente establecida en 1943, emblema del departamento. Nunca había tenido la oportunidad de ir a la planta donde se produce nuestro licor, pero en días pasados recibí una invitación de Atardeceres del Café y la pude visitar.
Lo más hermoso y sorprendente fue conocer la reserva natural que rodea las instalaciones, 256 hectáreas de bosque húmedo que se extiende desde los 2.300 hasta los 2.700 m.s.n.m. Observar los helechos y la vegetación exuberante y saber que allí se encuentran 68 nacimientos de agua, con el sabor único que le dan los minerales provenientes de nuestro Nevado del Ruiz, es entender por qué el licor que produce la Licorera es único en el mundo.
24 hectáreas están sembradas en Roble Blanco Colombiano, del cual, en muchos años, 40 o 50, se podrá usar la madera para fabricar los barriles en los cuales se añeja el ron. La reserva no sólo cuenta con árboles, también hay mucha biodiversidad, 199 especies de aves, algunas de ellas inspiran la decoración de los empaques de licor. Se han identificado dentro de la reserva 166 especies de plantas nativas y mamíferos como zorros, tigrillos y tayras (una especie de nutria terrestre). Entre los animales hay especies bio indicadoras, que son muy sensibles a la contaminación del ambiente, se ubican en lugares donde el aire es muy limpio y el agua es pura, las que se encuentran en la reserva son la rana chocolate y el mirlo acuático.
Fuimos hasta la quebrada Guayabal, una de las tres quebradas alimentadas por los nacimientos de agua que vienen de las laderas del Ruiz. Caldas tiene 27 volcanes activos e inactivos, lo que le da a nuestras aguas componentes minerales únicos. Cuando uno compra una botella de licor, el principal componente es el agua, así que la calidad y elementos que la componen son los que determinan las principales características. Uno de los pasos que se hace en la planta de tratamiento, según nos explicó el guía, es el de suavizar el agua, este proceso consiste en retirar iones positivos y minerales pesados, lo que se ve reflejado en la suavidad de los licores. Pude probar el agua y es deliciosa.
Ya en la planta nos contaron la historia del Aguardiente Amarillo de Manzanares, cuya creación se debe a Juan de Dios Echeverry Jaramillo, existe desde 1885, la fórmula original tenía 40 a 42 grados de alcohol, mientras la que hoy se conoce es mucho más suave.
Hay dos lugares en donde se puede apreciar el olor del licor, uno es en la línea de empacado de las botellas, el aroma es algo único, pero donde se encierran los aromas más envolventes es en la bodega de añejamiento del Ron Viejo de Caldas. Los barriles guardan rones de muchos años, las mezclas para cada variedad de ron usan diferentes barriles según los años de añejamiento. El ron de nuestro departamento se añeja a la altura de un bosque de niebla, eso lo hace único en el mundo. Degustar un ron con la guía de un sommelier es una experiencia diferente, él nos ayuda a percibir sabores como el caramelo, la naranja, la vainilla, escondidos en nuestros licores.
Agradezco a la Industria Licorera de Caldas que me haya permitido realizar este recorrido por sus instalaciones, gracias también a Atardeceres del Café por haberme invitado. Es una experiencia que recordaré por muchos años.
15 May, 2026
Un recorrido mágico
Hay dos lugares en donde se puede apreciar el olor del licor, uno es en la línea de empacado de las botellas, el aroma es algo único.