30 Dic, 2022

Adiós al 2022, bienvenido el 2023

Que tengas la lucidez de concentrarte y de rescatar lo más positivo de cada persona que se cruza en tu camino.

Un nuevo año inicia mañana, todos queremos cerrar ciclos en este último día del 2022, dejar ir las penas y los malos recuerdos que nos deja este año. El roto en el bolsillo que hemos sentido todos; esa sensación de que la plata ya no alcanza cuando vamos al supermercado y el susto cuando llega un nuevo recibo de algún servicio público y las cuentas crecen y crecen. Ni se diga los que deben en dólares y que al amortizar a sus créditos ven que la deuda en vez de disminuir sigue aumentando. Muchas gracias a todos los votantes de Petro, tremendo aguinaldo nos acomodaron, y ¡lo que falta por venir!
Pero como considero una obligación dejar en estas líneas un mensaje de optimismo, transcribo esta plegaria, que propone una bella disposición para este nuevo año: “Que tus despertares te despierten, y que al despertarte, el día que comienza te entusiasme. Y que jamás se transformen en rutinarios los rayos del sol que se filtran por tu ventana, en cada nuevo amanecer. Que tengas la lucidez de concentrarte y de rescatar lo más positivo de cada persona que se cruza en tu camino. Que no te olvides de saborear la comida detenidamente, aunque sólo sea pan y agua. Que encuentres algún momento en el día, aunque sea corto y breve, para elevar tu mirada hacia lo alto y agradecer por el milagro de la salud, ese misterioso y fantástico equilibrio interno. Que logres expresar el amor que sientes por tus seres queridos. Y que tus abrazos abracen, y que tus besos besen. Que los atardeceres no dejen de sorprenderte, y que nunca dejes de maravillarte. Que al anochecer llegues cansado y satisfecho por la tarea realizada durante el día. Y que tu sueño sea calmo, reparador y sin sobresaltos. Que no confundas tu trabajo con tu vida, ni tampoco el valor de las cosas con su precio. Y que no te creas más que nadie, porque sólo los ignorantes desconocen que no somos más que polvo y ceniza. Que no te olvides, ni por un instante, que cada segundo de la vida es un regalo, un obsequio y que si fuéramos realmente valientes, bailaríamos y cantaríamos de alegría, al tomar conciencia de ello.”
A todos los que lean estas líneas, sencillas y sinceras, les deseo que sus sueños se realicen en el 2023, que ninguna pandemia los encierre, que sus caminos se despejen, encuentren la prosperidad y muchas razones para celebrar la vida. Espero que cultiven buenas amistades, esas que nos rescatan de la más profunda tristeza y la más agobiante soledad. Que encuentren a quien amar, con sinceridad y sin miedo a perder la libertad  y, si ya tienen a ese alguien, que lo valoren y lo conserven a su lado, pues el peor error en el amor es creer que, porque ya se dio el sí, tenemos a alguien asegurado. Espero que valoren la vida, pues el ser humano falla al olvidar que sus respiraciones están contadas; creerse eterno e inmortal, cuando en realidad va de camino a la otra vida, aunque pretenda ignorarlo. Así que resérvele un espacio especial a ese Amigo Eterno, ese que lo acompaña en esta vida y lo estará esperando en la próxima: Dios, de cualquier manera que usted lo denomine o se le acerque. Espero que Él los bendiga y los proteja hoy y siempre.