28 May, 2026

Gorgona, el Alcatraz colombiano

En Alcatraz pagaron condena varios de los más célebres criminales de Estados Unidos empezando por Al Capone.

A Gorgona en Colombia y a Alcatraz en San Francisco (Estados Unidos), ambas islas, siempre las han comparado. Alcatraz, que originariamente fue guarnición y fortaleza militar, muy activa durante la Guerra Civil norteamericana de 1861, fue prisión federal desde 1934 hasta 1963. Al ser desmontada la prisión indígenas sioux se apoderaron de la construcción durante un tiempo y al abandonarla dejaron en ella muchos destrozos. La prisión, de bella estampa blanca en la bahía mirada desde San Francisco, era llamada The Rock, incluía un faro y ocupaba 9 hectáreas. A lo largo de la historia hubo 14 intentos de fuga y el más famoso y exitoso ocurrió el 11 de junio de 1962 cuando dos hermanos de apellido Anglin y Frank Morris lograron escapar y llegar a la ciudad de San Francisco en una embarcación.
A mí siempre me ha fascinado esta historia y la he seguido a través de muchos relatos de prensa, de investigaciones de la Policía Federal y de videos. Unas cartas y fotos llegadas desde Brasil muchos años después fueron objeto de minuciosísimos estudios de familiares supervivientes de los fugados, de grandes expertos en grafología y en criminalística para tratar de determinar si se trataba en efecto de los famosos tres presos, los únicos que lograron escapar de Alcatraz.
En Alcatraz pagaron condena varios de los más célebres criminales de Estados Unidos empezando por Al Capone. Otro fue el Conde Víctor Lustig, quizás el más famoso estafador de la historia. La trayectoria de este ciudadano austrohúngaro me ha fascinado y poseo sobre él abundante información. Su más famosa estafa ocurrió en París donde logró vender dos veces la Torre Eiffel. “Hágame el favor”.
También logró vender los relojes callejeros de Estambul. Fue apresado unas 50 veces y siempre logró evadir la cárcel hasta que por fin fue confinado en la prisión de Alcatraz. Tenía una habilidad especial para engañar a grandes y poderosos empresarios y para fabricar dinero falso. Se instalaba en los mejores hoteles y convocaba a posibles compradores exigiéndoles el secreto para que otros posibles interesados no se les adelantaran y les dañaran el lucrativo negocio. En el caso de la Torre Eiffel les dijo que el gobierno deseaba vender la Torre para aprovechar el hierro y los materiales de la misma y porque ya la estructura estaba muy vieja y era solo chatarra.

Así logró venderla por primera vez a André Poisson, un magnate parisino, que fue el mejor postor. Se hacía llamar conde y al llegar a París, en 1925, se estableció en el lujoso hotel Crillon y allí convocó en secreto a los posibles compradores del hierro de la Torre. luego la vendió otra vez, pero fue descubierto y detenido. Fue internado en la cárcel de Alcatraz y por enfermedad fue luego trasladado a la prisión médica de Greene en Missouri donde murió por neumonía hipóstática el 11 de marzo de 1947. El acta de defunción parece una broma. Lo llama: ”aprendiz de vendedor”.