El magisterio colombiano, sindicalizado en Fecode, en su movilización y paro nacional del pasado 15 de abril siguió protestando contra el Gobierno por sus incumplimientos a varios de los compromisos adquiridos en diferentes áreas como la salud y aspectos salariales, mientras apoyan la continuidad del actual régimen, como lo hicieron cuando le regalaron $500 millones a la campaña electoral de Petro.
Nada fácil que logren mejor atención hacia el futuro, cuando el candidato que apoyan para sucederlo manifiesta disposición de continuar avanzando en plan similar de gobierno con los desastres que enfrenta el país en salud, con la cual los tomó a ellos como conejillo de indias para tratar de implementar mediante decreto el modelo que no logró que le aprobara el Congreso de la República, generando el caos ya vivido por gran cantidad de la población, pero igualmente extensivo hacia otros sectores que han visto agudizada la situación con la fallida intervención a las EPS que ahora pretende liquidar para concentrar en la más grave de todas, como es la Nueva EPS, el mayor número de usuarios, víctimas potenciales del desastre.
Los malos resultados de este modelo ensayado con el magisterio pueden evidenciar y justificar las razones que plantearon los actores que en su momento exteriorizaron la inconveniencia de una reforma como la propuesta por el Gobierno y que culminaron con su negativa en el Congreso de la República. La intención de regresar al modelo del Seguro Social de 35 años atrás, conducido exclusivamente por el gobierno, es el peor retroceso que le podría ocurrir a la salud en Colombia.
Claramente esa falta de oportunidad en la atención y la baja calidad de los servicios prestados que plantean en sus quejas los educadores, no la van a solucionar con la continuidad de un sistema como el actual empecinado en la destrucción de un sistema que aunque con fallas solucionables, venía operando sin tanto caos como el actual. La incertidumbre es grande entre los docentes y sus familias frente a las fallas en la prestación de los servicios médicos, tal como lo ha advertido Fecode tras evaluar la situación operativa del modelo. Tampoco lograrán superar la incertidumbre sobre la infraestructura de salud con las mejoras de fondo en el sistema prestacional del magisterio.
Es posible que frente a las estrategias populistas del Gobierno dentro de la campaña electoral, logren nuevos acuerdos pero que, frente a los escasos meses de gestión que le restan, muy difícil será que alcancen lo que no lograron en cuatro años. Sobre el aumento salarial que piden los docentes para este año, unido a la afugia fiscal que enfrenta el ejecutivo, agudizada con al aumento del salario mínimo en el 23,7% que abarcó miles de personas vinculadas a la nómina oficial para aceitar la maquinaria frente a las elecciones, nada fácil le será satisfacer las aspiraciones de los docentes, cuando acaba de anunciar la presentación de una nueva reforma tributaria amenazando con emergencia económica si no se la aprueba el Congreso.