Fotos | Cortesía | LA PATRIA La Fiera Gutiérrez y Samuel Isaza, futbolistas manizaleños.
Un balón de fútbol es el eje central de la vida de Carlos Alberto Gutiérrez Herrera y Samuel Isaza Betancur. Ambos dedican una parte de su día a estar en un terreno de juego. El primero lo hace como entrenador y el segundo como jugador.
Carlos, conocido como La Fiera, ya labró el camino que quieren recorrer los jóvenes. Hoy tiene 63 años de edad y se convierte en referente para quienes están empezando en este deporte, como Samu, de 15 años.
El hoy 'profe', quien fue un delantero y habilidoso cabeceador, se retiró en 1996 en Guayanas Holandesas, hoy Surinam, y tras un año sabático empezó su proceso como técnico. "Lo que más me duele es que siendo caldense y lo que le di al Once Caldas no me dejaron terminar acá", recuerda.
Pasaron esos 12 meses y se vinculó a Corsupía, dirigió a Alianza Llanos en la B y llegó a la Selección Caldas y a la Primera C hasta que creó su academia, Carlos La Fiera Gutiérrez, con la que se ha consolidado en el fútbol aficionado de la ciudad.
"Nosotros creemos en el jugador porque fui jugador, pero más de uno que le di la mano no valoró lo que nosotros hicimos. Eso siempre queda en la experiencia, uno trata de hablar con los muchachos que vienen, no es llenarlos de ilusiones, pero sí de motivación".
Uno de los que viene en el proceso es Samuel, hoy en la divisiones menores del Once Caldas, y, como muchos jóvenes, sueña con llegar al fútbol profesional.
"Yo desde los 4 años estoy en el Once. Me gusta porque mi familia me lo ha inculcado desde pequeño", dice el volante interior, quien ha pasado por varias posiciones, pero en la del medio se siente mejor porque tiene buena visión y técnica para manejar el balón, sin dejar la agresividad de su posición.
"Al equipo le ayudo con recuperaciones y filtros o pases peligrosos", añade.
Samuel estuvo hasta los 12 años en el Blanco, se retiró un año por la pandemia y retornó a defender la camiseta. "Me ha ido bien y siento que es un orgullo. Es una gran responsabilidad porque el escudo del Once siempre pesa, yo soy muy hincha del equipo y siempre quiero ganar".
El jugador manizaleño
La Fiera Gutiérrez y Samuel Isaza tienen su explicación sobre por qué al jugador de Manizales le cuesta consolidarse en el fútbol profesional. Coinciden en que hay talento en la ciudad.
"El papá ahora es muy consentidor, guayos de $1 millón, el agüita y lo mismo la mamá. En la época de nosotros no teníamos ese acompañamiento, éramos más solos. Yo creo que el causante son los padres de familia, claro que también la vida ya no se vive como antes, ahora hay más peligro y los entiendo. Para jugar al fútbol uno no puede ser tan cómodo. Si usted no sufre, llega a la cancha y no saca esas cositas buenas que hay para jugar", comenta el DT.
Y complementa el jugador: "Yo lo que he escuchado es que el jugador manizaleño siempre se ha caracterizado por ser 'pechifrío'. Pero me parece que los jugadores manizaleños tienen mucho talento y con mentalidad pueden llegar a ser profesionales. Se supera con trabajo, mentalidad y disciplina".
Los dos, con 48 años de diferencia, continuarán compartiendo la misma pasión: el fútbol. Sus jornadas empiezan a las 6:00 a.m., Samu va a entrenar para después seguir sus clases en el colegio San Luis Gonzaga, ir al gimnasio en la tarde y cerrar con tareas en la noche.
La Fiera con el entrenamiento de las distintas categorías de su academia y sus enseñanzas para los delanteros de las selecciones Caldas hasta terminar sus días a las 10:00 p.m. en la cancha auxiliar.
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