Caldas
25 May, 2026

Las tortas de maíz que son tradición en zona turística de Caldas desde hace 35 años: tienen un sabor exquisito

La historia del lugar en Santágueda, Palestina (Caldas), también está ligada al trabajo familiar.

Marta Lucía Garzón en su negocio en Santágueda, Palestina (Caldas).

Fotos | Jorge Patiño | LA PATRIA Marta Lucía Garzón en su negocio en Santágueda, Palestina (Caldas).

A las 3:30 de la mañana Marta Lucía Garzón ya está despierta. Mientras gran parte de los turistas todavía duermen, ella organiza el maíz, el queso y los ingredientes que utilizará durante la jornada. Antes de las 6:00 mañana llega a su negocio en Santágueda y enciende el fogón donde empiezan a cocinar las tortas de chócolo.

A esa hora los primeros carros comienzan a bajar por la vía entre Tres Puertas y La Rochela. Algunos conductores reducen la velocidad apenas sienten el olor de las tortas recién hechas. Otros ya conocen el lugar y paran directamente a pedir tinto, chocolate o tortas con queso antes de continuar el viaje.

El negocio, conocido como “Las tortas de la Y”, funciona desde hace 35 años a pocos metros de donde pasa el río Chinchiná. Lo que hoy es una parada tradicional para viajeros comenzó siendo apenas una estructura cubierta con plástico, un fogón de carbón y un ring de carro improvisado como estufa.

En los primeros años Marta Lucía molía el chócolo a mano y alcanzaba a vender cerca de 30 tortas por día. Cada una costaba 50 pesos. No había empleados ni maquinaria para facilitar el trabajo, todo el proceso dependía de sus manos.

“Empecé muy suave, desde abajo”, recuerda mientras acomoda varias tortas sobre la plancha caliente. Durante cerca de 18 años trabajó cocinando con carbón. El humo, el calor y las madrugadas hicieron parte de la rutina hasta que logró cambiar el fogón por gas y comprar un motor para moler el maíz.

“Eso era muy duro”, dice. Con el paso del tiempo el negocio empezó a crecer. Actualmente cuatro personas trabajan de manera permanente en la preparación de las tortas y otras dos ayudan raspando y alistando el chócolo que llega desde Manizales en jeep.

las Tortas de Marta

Esfuerzo familiar

La historia del lugar también está ligada al trabajo familiar. Carlos Alberto, hermano de doña Marta, ayuda durante los fines de semana y recuerda que el negocio comenzó como “un plastiquito con un fogón de carbón”.

Gracias a sus conocimientos en construcción ayudó a levantar poco a poco la estructura que hoy ocupa el local. “El secreto aquí es la torta de chócolo y la atención”, comenta doña Marta mientras organiza el queso campesino que utilizan para acompañar los pedidos.

Las tortas pueden pedirse sencillas, aliñadas o con queso derretido. También venden empanadas, chocolate caliente y tinto, aunque la mayoría de clientes llega buscando el producto que hizo famoso el negocio.

“La torta es lo primordial. Es lo que mueve esto”, asegura. Muchos clientes llevan años regresando al lugar. Jhon, por ejemplo, cuenta que casi siempre que baja desde Manizales hace una parada para comprar las tortas por el sabor y la tradición que conserva el negocio.

La fama de las tortas incluso llegó hasta Estados Unidos. Doña Marta cuenta que uno de sus clientes vive allí y que cada vez que vuelve a Colombia pasa nuevamente por el negocio para comerlas. Hace poco, unos familiares viajaron a visitarlo y decidieron llevarle varias tortas envueltas en papel aluminio para que pudiera volver a probarlas.

Aunque vive en Manizales, Marta Lucía sigue viajando a Santágueda todos los fines de semana y festivos. Sale de casa cuando todavía es de noche para alcanzar a tener listo el desayuno de los viajeros que pasan por la vía. “Para mí venir aquí es una bendición. Yo vivo alegre en mi negocio”, afirma.

Luz Amparo Pineda

Luz Amparo Pineda

Las tortas de doña Marta tienen algo muy especial. Son deliciosas y las seguimos buscando después de muchos años.

Daniel Morales

Daniel Morales

Desde hace años compro las tortas aquí porque sé que son muy buenas. Mucha gente que viene de lejos también para donde doña Marta porque ya conoce la calidad del producto.

Luis Ángel Morales

Luis Ángel Morales

Siempre que paso por La Rochela compro las tortitas porque tienen un sabor exquisito y además la atención es muy agradable.

Lina Morales

Lina Morales

De uno a diez, las tortas de doña Marta se merecen un once. Son deliciosas.


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