Johan Sebastián Hernández Hernández y José Leonardo Montoya Loaiza.

Johan Sebastián Hernández Hernández y José Leonardo Montoya Loaiza.

José Leonardo Montoya Loaiza y Johan Sebastián Hernández Hernández se aprovecharon, a su manera, de la inocencia de una menor, de 13 años, en agosto del 2021.

Tras la apelación, resuelta esta semana, el Tribunal Superior de Manizales confirmó su responsabilidad en los hechos. La única modificación es que a José Leonardo le dieron domiciliaria porque cuida de adultos mayores.

Hernández Hernández terminó sentenciado por acceso carnal abusivo con menor de 14, y Montoya Loaiza por actos sexuales con menor.

Johan Sebastián, conductor de bus escalera que cumplía la labor de transporte escolar, se ganó la confianza de la víctima, logró sus contactos y por redes sociales la persuadió de que se escapara de la casa de los abuelos en una vereda de Arma (Aguadas). Le prometió llevársela a vivir y la persuadió para recogerla en un taxi.

Le coqueteaba a la salida del colegio, sabía su edad y la indujo a tener relaciones. Luego de que logró su objetivo, le hizo tomar unas pastas y la mandó para un lugar, donde supuestamente la recogería. Pero nunca apareció, se contó en la audiencia en la que estuvo LA PATRIA.

"Con la edad que tenía la menor no estaba en capacidad de dar consentimiento a lo que pasaba. La estrategia del abusador era venderla la idea de un hogar estable para buscar lo suyo", expresaron en la diligencia.

El papel en este proceso de José Leonardo es que cuando la menor se vio abandonada a su suerte, pues Hernández Hernández no la recogió, le propuso esconderla dentro su casa para que su familia no la encontrara, pero con la condición de que se dejara tocar. Y así lo hizo, en varias veces.

 

La mamá de la menor reconoció que se convirtió en un error darle un celular a la hija a tan temprana edad.

 

 

Contra el abuso de menores

  • *Bríndeles información sobre qué es el abuso sexual y cómo prevenirlo.
  • *Promueva en ellos el respeto y el cuidado por su cuerpo y el de los demás.
  • *Enséñeles a expresar rechazo frente a caricias en sus partes íntimas.
  • *Fortalezca su personalidad y autoestima.
  • *Construya confianza con ellos, escúchelos y créales.
  • *Conozca a las personas con las que comparten su tiempo, juegos y en dónde se reúnen.
  • *Esté atento a las personas con las que se comunica por internet o celular. Verifique la identidad de sus amigos virtuales.
  • *Enséñeles los límites que deben tener en relaciones con otros.

 

“Hay estadísticas que demuestran que muchos de los abusadores son los padrastros, los abuelos, los tíos, los primos, los padrinos, los hermanos, e incluso, los mismos padres. No obstante, también pueden ser profesores, vecinos, entrenadores, cuidadores o personas que tienen un contacto constante los niños”.

 

Sospeche

Algunas conductas del posible abusador que pueden levantar sospecha y a las que se debe prestar atención como por ejemplo:

  • *La insistencia por permanecer a solas con el o la menor. Inventa cualquier excusa para lograrlo.
  • *La preferencia por socializar con menores de edad por encima de los adultos.
  • *Las muestras exageradas de cariño o de afecto en forma injustificada e inoportuna.
  • *La compulsión a la pornografía, ya sea a través de video o de revistas.
  • *El haber estado involucrado o haber sido denunciado anteriormente por un abuso sexual.
  • *El consumo problemático o el abuso de sustancias psicoactivas.

 

Factores de riesgo

Los expertos coinciden en señalar algunos factores que incrementan el riesgo.

  • *La falta de educación sexual desde temprana edad, que impide que los niños aprendan a identificar los riesgos a los que están expuestos y que, por ende, no desarrollan acciones de autocuidado y establezcan límites con relación a las manifestaciones de afecto.
  • *La inobservancia o la negligencia de madres, padres o cuidadores a la hora de crear entornos protectores. Asimismo, el dejar solos a los niños por mucho tiempo.
  • *La debilidad o carencia de vínculos afectivos entre los menores de edad y sus adultos significativos. *Los agresores aprovechan este desequilibrio para llenar vacíos emocionales.
  • *El hacinamiento en las viviendas.
  • *La violencia intrafamiliar y el maltrato físico, verbal o psicológico, que lesiona su autoestima y su seguridad, haciéndolos más propensos a ser víctimas de este delito

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