Yeison Jiménez le contó los tres presagios que tuvo a Juan Pablo Raba en el podcast Los hombres sí lloran 

Foto | Captura de pantalla | LA PATRIA | 

Yeison Jiménez le contó los tres presagios que tuvo a Juan Pablo Raba en el podcast Los hombres sí lloran 

El cantante caldense, Yeison Jiménez falleció en un accidente aéreo hace pocas horas (10 de enero) en Paipa (Boyacá). Junto a él fallecieron otras cinco personas que iban en la aeronave.

El oriundo de Manzanares, el 9 de abril de 2025 le confesó a Juan Pablo Raba en el podcast Los hombres si lloran, que había soñado tres veces con que iba a morir en un accidente de avión.

Jiménez lo cuenta como si fuera un presagio de su destino o un mensaje divino que le advierte para evitar el accidente: “El Señor me muestra todo lo que tenía que hacer. Todo lo que tenía que hacer”.

 

Tres presagios 

El artista relató que comenzó a tener sueños recurrentes relacionados con un posible accidente aéreo. 

En al menos tres ocasiones, mientras se encontraba de gira en Europa y posteriormente en Colombia, soñó con una situación similar: una falla en un avión en el que debía viajar. 

“Yo me empiezo a soñar con un tema muy delicado, y es que íbamos a tener un accidente. Lo veo tres veces el accidente, Juan Pablo. Nunca he dicho esto”.

Según narró, en uno de esos sueños se veía a sí mismo pidiendo al capitán que revisara la aeronave antes del despegue, lo que evitaba una tragedia.

“Yo llego al Olaya, en Medellín, y el capitán me dice, ‘Ya y estamos listos’. Yo le digo, ‘Vaya a darle una vueltica al avión y vuelve’. Él va, prende el avión, despega y cuando regrese me dice, ‘menos mal, menos mal’. Le respondo ‘¿Qué pasó?’ Y me dice, ‘Huevón, se me soltó un tubo’. Yo dije, ‘Cómo así’ me dijo, sí, pero como iba liviano, no pasó nada, ya lo corregimos, ya pusimos todas las correcciones vámonos’. Y yo despierto porque el capitán estaba desesperado diciéndome que vamos a tener un accidente” (sic).

El presagio volvió a repetirse a la semana siguiente mientras seguía en Madrid (España), casi de la misma manera que sucedió el primer sueño. 

“Como a los 8 días vuelvo y me sueño lo mismo, pero yo me subí al avión. El avión se estrella, faltaban 15 días para nacer mi hijo y yo empiezo a ver todo Medellín, como yo me estoy yendo”.

En el sueño, mientras pensaba, recordó que sostuvo una conversación similar a la del primer sueño con el piloto del avión. 

“Cuando yo rebobiné en el accidente, el piloto me dice, ‘Don Yeison, ya estamos listos’ y yo no, ‘vaya prenda el avión y dele una vuelta’. ‘No, hay necesidad, jefe, tranquilo’. ‘No, no, dele una vuelta al avión’. El man va y lo hace, vuelve, llega y me dice, ‘Yeison, casi nos matamos así’. Pero es en el sueño”.

El último aviso que tuvo en sueños sucedió en Medellín, cuando decidió acostarse temprano y no salir. 

“Yo me acuesto temprano y me sueño la misma mierda, exactamente igual, pero me sueño el accidente prum, y me sueño que yo tenía que haberle dicho eso al capitán”.

 

Al borde de la muerte

Al otro día Jimenez debía cumplir con una entrevista y se dirigió al aeropuerto ignorando los tres avisos que tuvo en sueños. 

“Llegamos al aeropuerto, nos subimos al avión e ignoré todas las tres señales. Tres minutos despega el avión. Dura 3 minutos, se nos va un motor. Y lastimosamente tú empiezas a ver toda la vida ahí”. 

La angustia fue de casi 210 segundos en el aire. El artista recordó que el piloto estaba desesperado mientras él veía los edificios de Medellín como en un bucle. 

“Estás pasando al frente de todos los edificios de Medellín. Ves al piloto desesperado. Yo sentí cuando algo se desconectó. Duramos 3 minutos 30 segundos en el aire”. 

Afortunadamente en esa ocasión lograron aterrizar a salvo. “Gracias a Dios logramos regresar, pero fue muy crítico”.

El artista finaliza la anécdota mencionando que tal cual como lo vio en los sueños, lo vivió en ese momento en el avión, sobrevolando la capital antioqueña. 

 

La fragilidad de la vida

Yeison después de ese momento vio que la vida es endeble, como si todos pendiéramos de un hilo que siempre está a punto de romperse. 

Afrontó momentos de depresión y ansiedad que superó gracias a sus buenos hábitos: deporte, ejercicios de respiración, cero consumo de drogas. 

Y sobre todo su buena energía, su tranquilidad para ver la vida. Incluso en los momentos de mayores problemas, tomaba las cosas con calma, sabiendo que había una forma para solucionar los inconvenientes. 

A pesar de toda su calidad humana y de haber esquivado los malos presagios, falleció en un accidente aéreo.


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