Salud

Foto | Archivo | LA PATRIA // Una alimentación balanceada, rica en frutas y verduras, es fundamental desde lo nutricional. Consulte con un experto cuál es la dosis más adecuada para su edad y prácticas habituales.

Adoptar hábitos saludables es un proceso profundo, que exige más que intenciones de inicio de año. Así lo explica Diana Cecilia Vahos Medina, enfermera profesional y líder clínica de Essity, quien insiste en la importancia de realizar transformaciones reales, sostenibles y conscientes.

Según ella, hablar de hábitos saludables no es hacer una lista de propósitos. Se trata de introducir cambios pequeños pero constantes que se mantengan en el tiempo. Prácticas cotidianas como una buena nutrición e higiene, escuchar las señales del cuerpo y priorizar el autocuidado pueden marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de cualquier individuo.

En su experiencia, el gran obstáculo no es la falta de información, sino la falta de compromiso sostenido: “El problema no es que no sepamos qué hacer, sino que nos cuesta sostener los cambios. Lo importante no es eliminar de un día para otro el dulce o el pan, sino encontrar un punto de equilibrio con decisiones conscientes y repetidas”.

La profesional señala que uno de los errores más comunes es esperar hasta que el cuerpo colapse para tomar medidas. Es que en Colombia y Latinoamérica, la cultura del cuidado tiende a ser reactiva.

“Vamos al médico cuando ya estamos enfermos, pero no promovemos la prevención. Escuchar el cuerpo permite actuar antes, no después. Los diagnósticos oportunos dan la posibilidad de mejores pronósticos”, puntualiza.

 

Del autocuidado

Para la enfermera, el autocuidado no es un lujo ni una moda, sino una responsabilidad personal. “Es una decisión diaria y requiere honestidad con uno mismo. Sabemos que va a ser difícil, que habrá tentaciones y que aparecerán soluciones mágicas que prometen resultados inmediatos. Pero el verdadero cambio se logra con conciencia y compromiso”, explica.

En ese sentido, la experta propone plantearse metas claras y realistas. Por ejemplo, en lugar de inscribirse en un gimnasio con rutinas exigentes que no se sostienen, comenzar con una caminata diaria o unos minutos de estiramiento puede ser mucho más efectivo a largo plazo. La comida juega un papel fundamental.

“La constancia es más importante que la intensidad. No se trata de correr una maratón el primer día, sino de lograr que esa caminata se vuelva parte de la rutina; que sea algo tan natural como cepillarse los dientes”.

Aunque el entorno puede dificultar el proceso, Vahos sostiene que no debe ser una excusa. “No podemos esperar que el ambiente sea ideal. Siempre habrá quien diga ‘no pasa nada si comes un pedazo de torta’. Por eso, cada persona debe definir cuáles son sus negociables y cuáles no”, comenta.

La clave está en establecer prioridades sin renunciar. No se trata de aislarse, sino de saber cómo actuar en situaciones que pueden sacar del camino.

Una creencia popular dice que en 21 días se puede formar un hábito. Para Vahos, esta afirmación tiene algo de cierto, siempre y cuando se acompañe de disciplina, intención y seguimiento.

 

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Durante ese periodo, la profesional recomienda usar herramientas prácticas como establecer horarios, poner recordatorios, hacer seguimiento de los avances y reconocer logros, por pequeños que sean.

“Los 21 días ayudan a incorporar una conducta, pero el hábito no termina ahí. Es un proceso de por vida. Muchas veces los demás notan nuestros progresos antes que nosotros. Es importante aprender a celebrarlos”, agrega.

La profesional destaca también la importancia del autocuidado y la salud pública. Subraya que la higiene sostenible no solo protege la salud individual, sino que también reduce el impacto ambiental. Por eso elegir productos responsables y prácticas conscientes es fundamental.

El enfoque no puede seguir siendo individualista: “Pensamos en nuestro metro cuadrado, pero no en cómo nuestras decisiones impactan el entorno. El planeta necesita que miremos más allá. Si yo no cuido mi salud, si uso productos contaminantes o inadecuados, eso se devolverá”.

Vahos concluye: "Hay que reconocer los propios desafíos, planear metas alcanzables y darse tiempo. Somos seres humanos, tenemos momentos. No se trata de perfección, sino de compromiso. Identifique qué le cuesta, haga un plan, avance paso a paso. Celebre cada victoria, por pequeña que sea. Eso le dará el impulso para continuar”.

 

Enfóquese en los menores de edad

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una nutrición saludable es fundamental para la prevención de factores de riesgo, como el sobrepeso y la obesidad. Eso se construye desde la infancia.

"El consumo de alimentos y bebidas con alto contenido de nutrientes críticos (sal, azúcar, grasas saturadas y grasas trans) se ha asociado con un mayor riesgo de factores de riesgo relacionados con la dieta y enfermedades no transmisibles asociadas; así como retraso del crecimiento y enfermedades por deficiencia".

La OMS plantea que por eso es crucial la práctica adecuada de la lactancia materna, la alimentación complementaria y los sistemas alimentarios saludables. Asegura que se puede prevenir la malnutrición en todas sus formas.

El Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila), adscrito al Instituto Nacional de Salud (INS), expone que la prevalencia de desnutrición aguda en menores de cinco años en Caldas -en las últimas cinco vigencias- creció y se sostuvo.

El porcentaje está dado por cada 100 mil habitantes: en el 2020 fue de 0,12: en 2021, de 0,20: en 2022, de 0,25; y en el 2023 y 2024 se mantuvo en 0,43. En este sentido, el ideal -según las autoridades en salud- sería 0.

 

Tenga en cuenta

En tiempos donde la inmediatez domina y las redes sociales ofrecen soluciones exprés, este llamado a la coherencia y al compromiso personal busca devolverle al cuidado de la salud, el lugar que merece: un proceso diario, constante y profundamente personal:

 

- Identifique qué desea mejorar.

- Haga un plan claro, con metas pequeñas y medibles.

- Realice un seguimiento diario o semanal.

- Celebre los logros alcanzados.

- Sea flexible y ajuste si es necesario.

- Evite soluciones mágicas o extremas.

- Mantenga el enfoque a largo plazo.

- Haga lo anterior, acompañado de un experto.

 


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