Foto | www.freepik.es | LA PATRIA | Las pausas activas benefician desde lo orgánico y ayudan a la concentración. Moverse es esencial.
Responder mensajes mientras se come, revisar el celular en medio de una reunión o escuchar un podcast mientras se entrena, se ha vuelto parte de la rutina diaria.
En la vida cotidiana, la sensación de estar haciendo muchas cosas al mismo tiempo, pero sin terminar ninguna del todo, es cada vez más frecuente, ya que la sociedad, está marcada por estímulos constantes que compiten por la atención y generan una sensación generalizada de dispersión, cansancio mental y sobrecarga.
“El cerebro no está diseñado para dividirse entre múltiples tareas de forma eficiente, ya que cuando se le exige hacerlo de manera permanente, disminuye el rendimiento y aumenta el estrés. Forzar la multitarea, lejos de mejorar la productividad, termina agotando los recursos cognitivos”, comentó Byron Sánchez, psicólogo de la Clínica Reina Sofía.
Uno de los factores que más afecta la concentración es la hiperestimulación constante a la que están expuestas las personas. Las notificaciones, las redes sociales y las exigencias laborales y académicas saturan la mente y generan una carga mental difícil de manejar, a lo que se suma la ansiedad, que mantiene al cerebro en un estado de alerta permanente.
En este escenario, la atención se dispersa con facilidad, se anticipan problemas, se piensa de forma continua en lo pendiente y se dificulta permanecer en el presente y, como resultado, muchas personas creen tener problemas de memoria, cuando en realidad enfrentan fallas de atención.
Le puede interesar: Conozca el mineral crucial para evitar el cansancio y la pérdida de concentración y cómo potenciarlo
La estimulación
Johan Hurtado, neuropsicólogo clínico del Centro Médico Colsanitas, aseguró que la atención no es un proceso único que el cerebro distribuye su capacidad atencional entre distintos estímulos de manera constante. Entre estos se encuentra el entorno, la postura corporal, las sensaciones físicas, las emociones y las tareas que se realizan, pues estos hacen que se activen diferentes tipos de atención:
- La dividida: cuando se intenta hacer varias cosas a la vez
- La alternante: cuando se cambia de una tarea a otra.
- La sostenida: que es la base de lo que comúnmente se conoce como concentración. Mantener esta última requiere filtrar estímulos irrelevantes y sostener el foco durante un periodo prolongado, algo que no depende solo de la voluntad.
“Las emociones también cumplen un papel determinante en la capacidad de concentración, ya que estados como la preocupación, la tristeza o la irritabilidad reducen de manera significativa el espacio mental disponible para sostener el foco", dijo Hurtado.
Él agregó que, por esta razón, antes de exigir un alto rendimiento cognitivo, resulta clave regular las emociones y revisar los hábitos cotidianos que influyen en el funcionamiento del cerebro.
"La falta de sueño reparador, una alimentación inadecuada, la deshidratación o el sedentarismo también disminuye de forma notable la capacidad de atención. Acciones aparentemente simples, como saltarse comidas o dormir poco, terminan afectando la memoria y la habilidad para concentrarse durante periodos prolongados”, detalló el especialista.
Además: Síndrome del reinicio laboral: cómo las largas horas sentados perjudican la salud venosa
No olvide
En una cultura que privilegia la productividad constante, hacer pausas puede parecer improductivo, pero es justamente -en esos momentos- cuando el cerebro reorganiza la información, consolida aprendizajes y recupera energía cognitiva.
Los especialistas recomiendan algunas prácticas para fortalecer la concentración y reducir la sobrecarga mental:
- Reducir la multitarea, priorizando una sola actividad a la vez para entrenar la atención sostenida.
- Incorporar pausas conscientes, permitiendo momentos de descanso, silencio o contemplación sin estímulos digitales.
- Practicar técnicas de presencia, como el mindfulness, prestando atención plena a actividades cotidianas como caminar, comer o respirar.
- Estructurar las tareas, utilizando métodos como el Pomodoro, que alterna bloques de concentración con descansos cortos.
- Cuidar los hábitos básicos, como dormir bien, mantenerse hidratado, alimentarse adecuadamente y moverse durante el día.
Haga clic aquí y encuentre más información de LA PATRIA. Síganos en Facebook, Instagram, YouTube, X, Spotify, TikTok y nuestro canal de WhatsApp, para que reciba noticias de última hora y más contenidos.