Padres de familia de la vereda Alto del Guamo, de Manizales, manifiestan preocupaciones por el impacto que puede generar en sus hijos pasar de estudiar de un colegio rural como la Institución Educativa Juan Pablo II a un megacolegio como el que se termina de construir en el barrio San Sebastián, en la Comuna Ciudadela del Norte. Son varias las razones que tuvo en cuenta la Administración Municipal para tomar esta decisión, y la principal es que un derrumbe en la parte baja amenaza la tradicional estructura.
En la presentación en sociedad que se realizó hace dos semanas del colegio del barrio San Sebastián y a la que fue invitada comunidad educativa de instituciones cercanas, el Ministerio de Vivienda y Findeter destacaron que esta estará entre las mejores instalaciones educativas de Colombia. Los asistentes lo confirmaron, es una obra con adecuaciones de primera calidad, que mejorarán muchísimo las condiciones de los estudiantes que sean trasladados allí, pues la infraestructura seguramente permitirá que mejore la calidad de vida de toda la vecindad.
Tienen razón quienes opinan que abrir esta institución no debería generar celo en la comunidad, pues al fin y al cabo, en vehículo la distancia entre la Juan Pablo II y el nuevo edificio es apenas de 10 minutos y ya la Alcaldía se ha comprometido a garantizar el transporte para los alumnos. También tiene justificación la prevención de algunos padres de familia sobre la forma como se desarrollará la convivencia entre estudiantes de las áreas urbana y rural. Por eso no se debe restar importancia a la solicitud de la comunidad, y la Secretaría de Educación Municipal tiene una oportunidad para generar una estrategia de acompañamiento y de convivencia entre quienes lleguen a la nueva sede.
Lo que no dicen los padres de familia, pero que es su mayor preocupación, es que la inseguridad que puede darse por la realidad social que se presenta en algunos sectores de la comuna Ciudadela del Norte, que se extiende a sus colegios, pueda generar riesgos para sus hijos. Por eso, el alcalde de Manizales, Octavio Cardona, en su intervención hace dos semanas en la nueva construcción insistió en que se garantizará la seguridad dentro y en los alrededores del colegio, mientras que el ministro de Vivienda se comprometió a construir un parque en el potrero que linda con las instalaciones. Esperemos que se cumplan estas promesas. Un colegio con estas condiciones puede ser una gran oportunidad, pero si no se previene todo lo atinente a la convivencia, puede terminar siendo un gran problema.
Con unas condiciones físicas de primera calidad, como estas, es fundamental que el proyecto educativo se acompase con esa realidad. Se debe empezar por poner al frente suyo a los mejores administrativos y profesores, que sepan liderar los cambios que traerá este megacolegio y logren hacer de este no solo un espacio bonito, sino que ofrezca calidad educativa a sus estudiantes y amplias perspectivas de bienestar y progreso, que al fin y al cabo debe ser la razón principal de su existencia. Qué importante que esto se prepare desde ya y de esa manera evitar que se tengan que apagar incendios en el camino.