Deportes
13 Abr, 2026

Once Caldas: jugó a lo Pereira

La clasificación sigue vigente porque los múltiples empates en la Liga lo favorecen y porque el calendario es cómodo.

Lo más desconcertante del empate en Yopal fue la actitud conformista del Once Caldas. Jugó sin carácter, sin jerarquía, nunca entendió su superioridad y se puso a la par de un Pereira que no gana desde octubre del año pasado. Era el partido de la clasificación anticipada y enseñó su peor versión, completando cinco salidas en falso con cuatro puntos de 15.

Había que arrollar, y se contentó con tener la pelota profundizando solo al minuto 28 cuando un tiro libre de Dayro, que soltó el portero, casi termina en autogol. A partir de ahí, Pereira se tomó confianza, convirtió a Johan Parra en figura y, envalentonado, le pintó cara al equipo de Herrera que lució lento, pesado y sin ritmo.

Cuando se repite lo mismo, es improbable obtener resultados distintos. Se desgastó el módulo del doble 9 sin extremos, olvidó la amplitud de cancha que ahora intenta con los laterales mientras que los volantes de segunda línea interiorizan, y ese libreto, que al parecer ya identificaron los contrarios, pide cambios nominales.

Está jugando mal Once Caldas, y desde el banco lo ven caerse sin inmutarse. El grupo es corto, y tiene el agravante de que quienes van a la suplencia sufren el impacto y no se recuperan. Pasó con el lesionado Michael Barrios, de flaco aporte durante el semestre, y con Mateo Zuleta, lejos del excelso puntero de comienzo de temporada.

Deinner Quiñones dejó de ser desequilibrante, Jéider Riquet no volvió a figurar, a Esteban Beltrán lo borraron, Tomas García insinuó algo y no pasa de ser uno más, Juan Pablo Patiño no responde y a Jaime Alvarado se le ve gordo, lo mismo que Andrés Felipe Roa, con más pinta de ejecutivo que de futbolista.

Total, el colectivo que es la suma de los rendimientos individuales no está funcionando. Van varios juegos sin lucimientos personales. Dayro no participa y alega demasiado, y el experimento, útil en su momento de ponerlo al lado de Zapata, se ha venido a menos. Diera la sensación de que es uno, u otro, y que se debe retornar a la esencia de los punteros abiertos.

Misión del cuerpo técnico mantener los jugadores al día, técnica y físicamente, y en el Once Caldas de las fechas recientes nadie descuella, exceptuando el portero Joan Parra. La clasificación sigue vigente porque los múltiples empates en la Liga lo favorecen y porque el calendario es cómodo.

Un equipo con ambiciones tiene que salir a ganarle a Internacional de Bogotá y a Águilas sabiendo que ahí está el tiquete. ¿Cuál miedo? Ahora resulta que son muy difíciles y uno escucha a los aficionados temerosos. Nada, Once Caldas debe hacer valer su peso en la cancha, con categoría, agallas y autoridad, esas que no mostró contra Pereira.

P.D.: Con pocos días de diferencia se fueron Carlos Alberto Osorio y Alonso López, sonoros personajes locales del deporte colombiano. El médico, que estuvo 36 años en el Once Caldas, también ejerció brillantemente en la época dorada de los equipos nacionales de

ciclismo. El “pocillo” queda en la historia como uno de los grandes laterales izquierdos del

país. Después de muchos años con Millonarios regresó a su Manizales del alma en el cierre de su carrera en 1986, y Francisco Maturana lo convirtió en volante creativo al lado de Alexis García y Chicho Pérez, montando un mediocampo de ensueño. Dios los lleve a su reino, gracias por tanto, médico Osorio y Pocillo, los extrañaremos por siempre.

Hasta la próxima...