16 Jun, 2026

La hora de la confianza

En la elección que se aproxima está en juego la posibilidad de corregir un rumbo que ha demostrado ser insuficiente para responder a las necesidades de los ciudadano

Ha llegado el momento de elegir presidente, este domingo los colombianos acudiremos a las urnas para decidir qué rumbo tomará el país. La elección será entre una propuesta que busca recuperar la confianza, fortalecer la seguridad, promover la inversión y generar oportunidades para los ciudadanos, y otra que ha hecho de la confrontación política y de la creciente dependencia del Estado su principal bandera; más allá de la contienda electoral está el planteamiento del modelo de país que heredarán las próximas generaciones.
Durante los últimos cuatro años Colombia fue gobernada por un proyecto político que prometió profundas transformaciones sociales, económicas e institucionales, pero al acercarse el final de este periodo los resultados distan considerablemente de las expectativas que fueron sembradas en millones de ciudadanos. La promesa de construir un país más equitativo y con mayores oportunidades terminó siendo reemplazada por un clima permanente de confrontación política, polarización social e incertidumbre institucional.
Basta mencionar algunos ejemplos para comprender la magnitud de la decepción. El prometido desarrollo rural nunca alcanzó la dimensión transformadora que se anunció, las brechas sociales y territoriales continúan afectando a millones de colombianos, la inseguridad volvió a convertirse en una preocupación cotidiana para las familias, el mérito fue progresivamente desplazado por criterios políticos en distintos escenarios de la administración pública, y las finanzas del Estado terminaron sometidas a crecientes presiones que comprometen la sostenibilidad futura del país. Estos son apenas algunos de los múltiples compromisos incumplidos de un proyecto político que prometió transformar a Colombia.
Por eso, en la elección que se aproxima está en juego la posibilidad de corregir un rumbo que ha demostrado ser insuficiente para responder a las necesidades de los ciudadanos, especialmente de aquellos que más requieren oportunidades, seguridad y condiciones reales para superar la pobreza; si el país persiste en esta dirección, serán precisamente las poblaciones más vulnerables quienes terminarán pagando el costo de las malas decisiones y de las promesas que nunca se materializaron.
La decisión de este domingo no puede estar guiada por el miedo, la resignación, ni las promesas que ya tuvieron la oportunidad de demostrarse en el ejercicio del poder. Es el momento de recuperar la confianza en Colombia, en sus instituciones, en la capacidad de generar riqueza, en el mérito, en la seguridad y en el esfuerzo de millones de ciudadanos que todos los días trabajan para construir un mejor futuro.
Ha llegado la hora de la confianza, de creer nuevamente que el país puede avanzar con menos discursos y más acciones, en el que los sectores poblacionales son cooperantes y no enemigos, y en que se proyecte más descentralización y menos centralismo.
Por esas razones, y con la convicción de que Colombia necesita corregir su rumbo, este domingo votaré por Abelardo de la Espriella, lo haré porque considero que representa una alternativa para recuperar la confianza, fortalecer las instituciones y abrir una nueva etapa de oportunidades para el país, cada ciudadano tendrá la responsabilidad de decidir si Colombia avanza hacia el desarrollo o si continúa transitando por el camino de la incertidumbre.