20 Abr, 2026

Comunales: entre liderazgo y abandono

Un ejemplo de esta desconexión es la gestión del Gobierno del presidente Petro, que sembró grandes expectativas entre los comunales con promesas ambiciosas.

El próximo domingo los colombianos tendremos la oportunidad de regresar a las urnas. Esta vez la votación será para elegir a los representantes de las Juntas de Acción Comunal (JAC), quienes actúan como la voz directa de barrios y veredas, siendo la representación democrática más próxima a la ciudadanía.
Estas organizaciones, conformadas por vecinos que comparten un territorio, tienen como propósito fundamental trabajar colectivamente para gestionar proyectos y buscar dar respuesta a los problemas que el Estado, desde su distancia institucional, a veces no puede resolver.
Esta jornada, amparada por la Ley 2166 del 2021, es un ejercicio vital de legitimidad para quienes lideran la célula más pequeña de nuestra representación social y democrática, el valor de elegir nuevas directivas reside en su capacidad para establecer procesos de gobernanza; donde participen de forma amplia el gobierno, el sector empresarial y la academia; un liderazgo que hoy se hace más necesario que nunca, especialmente cuando a los comunales se les han impuesto tantas obligaciones administrativas que a menudo se olvida su verdadera esencia, que es la gestión social y el trabajo por el bienestar colectivo.
Para que esta gestión sea efectiva, los nuevos dignatarios tendrán que sortear el reto histórico de evitar la instrumentalización, es necesario que las JAC dejen de ser vistas como simples “fortines políticos” que solo cobran relevancia durante las elecciones, para luego ser condenadas al olvido una vez se cierran las urnas. Un ejemplo de esta desconexión es la gestión del Gobierno del presidente Petro, que sembró grandes expectativas entre los comunales con promesas ambiciosas, pero cuyos resultados tangibles, han sido profundamente desalentadores.
La brecha entre el discurso y la realidad es alarmante. En el año 2025 se presentó el proyecto de Ley 082 para garantizar a los líderes comunales el acceso a salud, seguro de vida y auxilio funerario; sin embargo, tras surtir sus pasos legales, la sanción ha quedado en el limbo bajo el argumento de una supuesta falta de dinero. Es indignante que se nieguen beneficios básicos a quienes trabajan gratis por sus comunidades, mientras el país observa cómo los recursos públicos se evaporan en derroches. Esta misma falta de gestión se refleja en la propuesta de destinar más de 2 billones de pesos para que las JAC desarrollaran proyectos de mejoramiento de las vías terciarias, una gran bandera oficial cuya ejecución ha sido mínima, dejando a los campesinos con las manos vacías.
En el departamento de Caldas, la Gobernación debe ajustar su estrategia de manera urgente, no basta con el reconocimiento simbólico ni con los discursos de agradecimiento en la asamblea; se requiere voluntad política real para liderar un modelo de acompañamiento técnico integral que potencialice a las JAC como promotores del desarrollo regional. De igual manera, los alcaldes deben fortalecer la relación con los comunales y asumirlos como aliados estratégicos para el desarrollo de sus municipios.
El próximo domingo no es un día cualquiera, la invitación es a participar y elegir comunales que fomenten el liderazgo territorial, promuevan la participación, la gobernanza y trabajen por el bienestar de sus comunidades.