En Caldas sabemos mucho de ironías políticas: los jóvenes renuevan la política tradicional, la cosa pública queda en familia y no hay nadie más peligroso que tu mejor amigo. Pero Colombia no se queda atrás. Estamos viendo cómo, por ejemplo, las consultas presidenciales no son para consultar sino para validar, pues ya se sabe de antemano quiénes serán los ganadores de por lo menos dos de ellas (Roy Barreras en “El frente por la vida” y Claudia López en “Consulta de las soluciones”).

Aquí va una lista de varias ironías políticas a la colombiana:

Fajardo el polarizador. El candidato Sergio Fajardo casi siempre habla del lugar común de “la polarización” como madre de todos los vicios. Montado en una especie de sectarismo de decencia, ha tenido un gran talento en la política, pero para perder elecciones presidenciales; no se juntó con la consulta del centro que le propuso Claudia López, tampoco con la consulta de la derecha, “La gran consulta por Colombia”, siempre con el argumento de que no quiere polarizar. En su cabeza parece que los polos son, por un lado, los demás políticos y, por el otro, él solito. Vamos a ver si su estrategia esta vez sí cala, o si seguirá siendo el mejor candidato, pero el peor político.

Petro el trumpista. El presidente de Colombia no ahorraba críticas e insinuaciones hacia Trump. Ahora que viajó a Washington, y que al parecer la reunión salió bien con el “gringo franco” -a pesar de la mala leche de algunos-, Petro se aferra al resultado positivo del encuentro bilateral para seguir sumando aprobación y dejarle el camino al ungido Cepeda. ¿O el ungido será Roy Barreras?

Conejo Nacional Electoral. El órgano encargado de velar por la legalidad de las elecciones y de la democracia colombiana, hizo “conejo” al no permitir la participación del senador Iván Cepeda en la consulta de la izquierda. Una jugadita que solo demuestra que es un órgano cooptado por los partidos, que son juez y parte.

Roy sin Barreras. Lo que no pudo hacer el impresentable senador Jota Pe con sus falacias, y lo que tampoco pudo hacer el expresidente Uribe en sus correrías montado en su Paloma, parece estarlo logrando el político Roy Barreras de supuesta corriente progresista: debilitar a Cepeda de cara a la elección presidencial. “Nos juntamos, luego nos sumamos”, dice el político sin barreras ideológicas (del uribismo al vargasllerismo, del santismo al petrismo).

Por favor, Trump, haznos tuyos. Eso se les oyó a varios políticos y comentaristas de derecha y ultra derecha (por ejemplo, a Vicky Dávila), supuestamente defensores de “la patria” colombiana. Pero si el caso es Petro -el origen de sus odios y trasnochos-, sí sería justificada una invasión militar para sacarlo de la Presidencia, aunque sea un presidente elegido democráticamente. Pelaron el cobre, no les interesa la soberanía sino el arreglo de sus propios intereses -el “¿cómo voy yo ahí?”-.

¡Qué ironía! Día a día surgen más, como que el candidato Miguel Uribe Londoño -un señor muy blanco y de ojos azules- reciba el aval del Partido Demócrata Colombiano, colectividad de origen afrodescendiente. Como Vicky Dávila disfrazada de wayuu, como Juan Manuel Galán disfrazado de bailarina para la Noche de la Guacherna en Barranquilla, todo es una especie de guion irónico que sería solo un chiste si no fuera porque entraña nuestra propia tragedia democrática.