Con inmenso respeto por quienes se molestan cuando manifestamos nuestras intenciones electorales, advierto que eso es lo que viene a continuación. Por lo tanto, amigo lector, puede ser hora de abandonar esta columna y evitarse disgustos.

Veamos: Estoy convencido de que el candidato a la Presidencia de la República que reúne las condiciones para enfrentar estos momentos tan difíciles de Colombia es Abelardo de la Espriella. Se le critica por ser autoritario, impositivo, directo, franco, explosivo y contundente. ¡Pero eso es lo que necesita Colombia! El estado de degradación moral, ética, económica, política y social al que nos ha llevado la irresponsabilidad de Petro, no admite medias tintas, dudas, vacilaciones ni artificios para salir del caos. Abelardo lo que promete es el respeto por la institucionalidad, la Constitución y la ley; pero como nos acostumbramos a que se violen desde el propio gobierno, hoy nos suena extremista que alguien decida hacerlas cumplir.

Esto, para concluir que quienes estamos decididos a llevar a Abelardo a la Presidencia no debemos participar en la consulta, pues estaríamos votando para fortalecer a su rival directo en las elecciones de mayo. ¡Un contrasentido! En cuanto al Senado de la República, Caldas necesita recuperar su presencia, y Abelardo necesita una gruesa bancada de los partidos políticos. Con Carlos Felipe Mejía, renglón dos (2) al Senado en la lista de Salvación Nacional, hemos coincidido en grandes luchas. Entre ellas Aerocafé que, gracias a su insistencia como senador, resucitó y se nutrió con los primeros 420 mil millones de pesos, y hoy está ad portas de reiniciarse.

Carlos Felipe Mejía es un personaje emotivo, luchador, airado y vociferante que puede causar reacciones por su estilo, pero ha demostrado lealtad en todos los escenarios y no tiene en su contra un solo proceso por manejos indebidos o corrupción. Y sus vínculos estrechos con Abelardo llevarán a Caldas a hablarle al oído al próximo presidente, y lograr lo que necesitamos para nuestro desarrollo.

En la Cámara de Representantes quiero referirme a tres candidatos: Primero, Mateo Hidalgo, del Centro Democrático: hombre decente, capacitado, emprendedor y gran persona, pero inmerso en un partido que, en Caldas, se implosionó por su felonía, traición y egoísmo, y redujo sus posibilidades de conseguir el umbral. Segundo, Jorge García, de Nuevo Liberalismo: humanista, buena persona y entregado a su gente, quien viene haciendo una aguerrida labor electoral, que le deparará grandes cosas en el futuro inmediato caldense. Y tercero, Juan Londoño, del partido Conservador: caballero a carta cabal, ha hecho una campaña desprovista de odios, con altura, decente y propositiva. En su vida pública ha demostrado profesionalismo, capacidad, formación y decoro. Su partido tiene asegurado el umbral, por lo que existe la posibilidad tangible de que sea representante a la Cámara y termine siendo parte de la bancada del gobierno de Abelardo. Mi voto será por Juan Londoño, el C 101 para la Cámara.

Este domingo es el inicio de la limpieza de Colombia. ¡De nuestro voto depende!