08 May, 2026

Estallido democrático

Lo que necesita Colombia es un Estallido Democrático para vencer en primera vuelta, y sin asomo de dudas, al heredero nefasto de Petro y las Farc.

El Tribunal Superior de Bogotá determinó que el famoso y mortal “Estallido Social” que asoló al país entre los años 2019 y 2020 no fue el resultado de un agotamiento social fortuito, sino el fruto de una participación probada y coordinada entre células urbanas y grupos armados al margen de la ley. En otras palabras, fue una toma guerrillera con la cual inició la campaña presidencial Gustavo Petro y terminó catapultándolo a la Presidencia de la República.
Y hoy se repite el escenario, pero desde la Casa de Nariño. Porque es a lo que se reducen las amenazas que a diario profiere el sátrapa contra la Colombia inerme. Porque esa toma guerrillera que padecimos es la misma arma letal que exhibe, amenazante, el Gobierno cuando llama a sus tropas a las calles, o cuando ondea la bandera del M-19, o la de libertad o muerte, o cuando insta al pueblo a desconocer fallos judiciales o resultados adversos en trámites de leyes, o cuando activa a gestores de paz y criminales a sueldo con dineros públicos que parecen su batallón particular e inhumano amparado en artículos espurios de la paz total.
Y lo increíble es que nada los afecta. Se pueden destapar mil ollas podridas, se pueden exhibir videos en los que conste la comisión de delitos, se pueden comprobar los más grandes desafueros, y Petro y Cepeda seguirán incólumes. ¿Por qué? Porque cuando la desvergüenza y la indecencia son la carta de presentación y es aceptada sin reparos, sus seguidores, que son de igual calaña, aceptan el caos, la barbarie y el vandalismo como sistema efectivo para continuar en el poder.
Y como juegan contra la decencia y esta se somete a reglas, normas y leyes tienen de por sí un terreno ganado. Porque los desvergonzados violan nuestros derechos sistemáticamente y la impunidad los ampara. Es un juego calculado en el cual los buenos quedamos acorralados mientras los violentos hacen y deshacen a su antojo. Es el mismo juego de las guerrillas en el monte: utilizan armas no convencionales, violan los derechos humanos de todas las formas, cometen delitos atroces en todas sus modalidades y el Estado los enfrenta con métodos blandos y armas vetustas que terminan siendo inocuas. Y como los entes internacionales se esmeran en proteger los derechos de los criminales, obviando los de las víctimas, el país vuelve a perder.
Lo mismo pasa en el escenario político, en el que la izquierda pisotea el código penal y electoral a sus anchas mientras sus opositores sí tenemos que guardar decencia y defendernos con las armas judiciales que el propio Estado ha minado.
Todo esto nos refuerza el convencimiento de que el país necesita mano firme ya; que requiere de acciones concretas inmediatas para controlar los desafueros zurdos que a diario nos atropellan. Lo que necesita Colombia es un Estallido Democrático para vencer en primera vuelta, y sin asomo de dudas, al heredero nefasto de Petro y las Farc. Continuamos, hoy más que nunca, ¡Firmes por la Patria!