El 27 de marzo de 1977 chocaron en la pista dos aviones jumbo y murieron 583 personas, sucedió en las Islas Canarias.
El responsable fue un experimentado capitán de KLM que desobedeció las órdenes de la torre de control.
Jacob van Santen tenía prisa por salir desde una pista nublada y no atendió las advertencias de su copiloto.
Por su parte, un piloto de Panam no pudo ver un desvío, siguió en la única pista y sucedió lo inesperado.
Al final pudo apartarse un poco, pero el jumbo de KLM lo embistió a una velocidad de 290 km por hora.
Hoy se aprovecha ese horroroso accidente como un ejemplo elocuente de distintas lecciones:
El ego de algunos en altos cargos, comunicación mala, inconsciencia y bloqueos para trabajar en equipo.
Lo triste es que aprendemos y mejoramos en la escuela de los golpes y el dolor. ¿Por qué?
@gonzalogallog