Fanny Bernal Orozco * liberia53@hotmail.com
La salud mental es uno de los aspectos más importantes a los que debe prestar atención un ser humano. A pesar de todo lo que se investiga y publica día a día, todavía hay indiferencia e ignorancia en muchas entidades y en muchos sectores de la sociedad, lo que requiere consolidar una pedagogía emocional y social, que le apueste al reconocimiento de la salud mental, como un eje fundamental para alcanzar vivir de la mejor manera posible.
En Colombia, los asuntos relacionados con el acoso laboral se rigen por la Ley 1010 de 2006, la cual fue ajustada por la Ley 2466 de 2025, mediante la cual se exigen: protocolos estrictos, comités de convivencia activos y extienden la protección a formas de trabajo no tradicionales.
A pesar de que noticias y denuncias de esta índole se dan a conocer cada día con más frecuencia, lo que no pasa hoy con urgencia, es que se atiendan las quejas con la prontitud con la que sale la noticia. Es tan difícil está situación, que cada día que pasa se resquebraja más la salud emocional de las personas que están transitando por estas historias.
- “Llevo más de seis meses sin dormir bien. He tenido vómito, miedos nocturnos y ansiedad constante, me da dificultad concentrarme”. Este es el testimonio de una joven que se atrevió a denunciar lo que vivía en su lugar de trabajo. Esto le trajo como consecuencia que muchos de sus compañeros le dejaran de hablar, que no la saludaran; además de hacerla a un lado, de aislarla.
Los que hacen uso del poder para maltratar, quizás no entienden que poner a un ser humano en el límite del uso de sus recursos de afrontamiento, es enfrentarlo a un enorme riesgo en el cual, la vida peligra como consecuencia no solo de las humillaciones, sino además del sufrimiento.
A veces hay crueldad en las acciones y palabras, y lo que puede ser más doloroso, es la carencia de empatía para escuchar, porque ni tiempo hay para eso, y quienes se ven abocadas a hacer uso del derecho a la queja o a la denuncia, no tienen siquiera la ayuda de la escucha, además de que las alianzas que se tejen en los sitios de trabajo, están ahí para impedirlo.
Las afectaciones mentales y emocionales son diversas: ansiedad, depresión, trastornos de sueño, trastornos alimenticios, baja autoestima, dolores de cabeza, taquicardia, fatiga, estrés agudo. En fin, miedo constante y sensación de amenaza continua.
El irrespeto constante a la autoestima y a la dignidad hacía un ser humano produce heridas emocionales que dejan cicatrices. Se requiere un trabajo emocional constante para rebajar las afectaciones que esto conlleva. No basta con ser empáticos en un proceso de reparación y recuperación, se necesita develar la verdad con coraje para que estos hechos no se repitan.
Así que la denuncia lleva, además, a transitar el camino del sanar y resignificar la vida, un asunto que no se atraviesa solo, hay que buscar apoyo en personas solidarias y respetuosas, que sepan el valor de acoger el dolor de la otra persona y alentar y asistir en la recuperación de la autoestima y la dignidad como pilares esenciales de la vida.
* Psicóloga - Docente de la Universidad de Manizales.
www.fannybernalorozco.com
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