Deportes
14 Abr, 2026

Cuando la muerte toca a la puerta

Se marcharon Alonso ´Pocillo´López, el médico Carlos Alberto Osorio y el periodista y relator, Pedro J. Andrade.

La parca (la muerte) no avisa. Irrumpe silenciosa. En los últimos días, solo tres, con predilección por famosos con fructífero paso por la vida, con vinculación a estadios, aplausos, micrófonos y deportistas.

Se marcharon Alonso ´Pocillo´López, el médico Carlos Alberto Osorio y el periodista y relator, Pedro J. Andrade.

Pocillo López, el crack silencioso
Con la sonrisa encendida. Dicharachero en confianza. Callado ante la multitud. De esos personajes sin ruido, pero permanentes.

A los 18, sin el acoso mediático de las estrellas de hoy, sin redes sociales o vitrinas artificiales, ya era el predilecto marcador de punta del más laureado de los entrenadores, el doctor Gabriel Ochoa en Millonarios. Jugaba al lado de los consagrados Willington Ortíz, Jaime Morón, Juan José Irigoyen y Alejandro Brand.

De paso se mostraba en la selección Colombia. Su punto cumbre y eterno llegó con el abrazo a Pelé, el mejor del mundo en aquellos tiempos, quien lo llenó de elogios.

Entre sus "locuras" hermosas, figuraba una en especial cuando se "disfrazaba" de locutor y entrevistaba desde la recepción de los hoteles de concentración, a los jugadores novatos, quienes descansaban en sus habitaciones. Hablaban como estrellas porque el Pocillo les regalaba un sueño. 

También su cacareada relación, nunca comprobada, con la actriz y presentadora Amparo Grisales.

Pasados los 30 volvió a Manizales para enfundarse la del Once Caldas. Elegido por Maturana, terminó su carrera brillante como mediocampista de equilibrio al lado del creativo Alexis García, en un inolvidable equipo que llenaba la cancha de toques.

Pocillo no permitió que su vida se envenenara con la fama. Formó parte de una época en la que los futbolistas de verdad jugaban, se divertían; no vendían humo.

Fue discreto, a pesar de sus títulos con Millonarios. Uno en el 72, con Ochoa, el otro en el 78, con el argentino Pedro Delacha.
Alonso, "el pocillo" por su hermano y no porque le faltara una oreja. Al lado de Bombillo Castro, el mejor lateral izquierdo de la historia de Millonarios.
A sus sentidas exequias, con amigos conmovidos por su brutal partida, nadie llegó en representación del club capitalino, ni hubo delegados del Once Caldas.
Qué tristeza. Solo una camiseta azul, que alguien acercó a última hora, como respuesta tardía, como símbolo solitario. Duele decirlo: ingratitud, insensibilidad o desprecio.

El médico Osorio: el amigo del pueblo
No lo derrotó una enfermedad. Murió de ausencia. Desde la muerte de Luz Helena, su esposa, la madre de sus dos hijos, empezó su viaje sin retorno.

Aquel hombre vital, sin horarios, siempre al servicio de sus amigos y del deporte, terminó atrapado en su dolor. Nunca dominó el vacío, nunca quiso llenarlo.

Estudioso, anecdótico, apasionado y conversador atrapante. El médico Carlos Alberto Osorio fue una institución, un referente. 

Voló alto con el Once Caldas, campeón de la Libertadores, en las grandes vueltas ciclísticas de Europa y en los juegos olímpicos.
Se marchó el médico de todos...tenía tiquete comprado para su último viaje, desde hace seis años, cuando el drama tocó su vida. 

Deja un vacío profundo por sus afectos genuinos, sin trampas.
Ya habrá momentos para recrear la vida del gran Pedro J Andrade, con quien en diciembre, hace poco, relaté la final de La Copa La Patria. Nadie presentía el triste desenlace.