29 May, 2026

¿Qué está pasando con el bienestar en Manizales?

La promoción del bienestar y un estilo de vida saludable no se pueden quedar en campañas llamativas, clases de pilates, un gimnasio cada dos cuadras.

El bienestar se ha convertido en un producto más. Sean experiencias, productos de consumo o clases de ejercicios con nombres rebuscados, la idea del bienestar embotellada en todo tipo de presentaciones tangibles e intangibles se ha instalado con fuerza en la dinámica colectiva. ¿Qué tanto se está traduciendo esto en bienestar real, más allá de la propuesta de valor de una marca? Aunque en Manizales existe un alto nivel de calidad de vida, parece que no se está logrando la tarea. Las personas perciben que su estado de salud física y mental se está deteriorando. Según la Encuesta de Percepción Ciudadana (EPC) 2025, el 68% de los manizaleños califica su salud física como buena, y el 76% opina lo mismo respecto a su salud mental. En el 2023, más del 80% consideraba su salud física como buena, y más del 93% en el caso de la salud mental. Esto apunta a menores niveles de bienestar. La socialización de resultados de la EPC comparada, que incluye a todas las ciudades y áreas metropolitanas de la Red Cómo Vamos, demuestra que la percepción a nivel nacional va en la misma línea. La salud se identifica como una prioridad, y en especial, el deterioro en salud mental. Estas preocupaciones tienen eco a su vez a nivel global. El IPSOS Health Service Report 2024, que incluye a 31 países, evidencia que los encuestados expresan una creciente preocupación e interés por la salud mental y su importancia equiparable a la salud física. También identifica una percepción generalizada de que los sistemas de salud no están adaptándose a las necesidades y cambios de perspectiva de forma adecuada. Innumerables factores pueden estar contribuyendo a esta tendencia, sea cual sea nuestra ubicación geográfica. Las dinámicas económicas, tecnológicas y sociales actuales parecen ir en contravía de lo que se necesita para conservar un buen estado de salud física y mental. Nadando a contracorriente de forma constante se hace imposible encontrar calma y bienestar. La promoción del bienestar y un estilo de vida saludable no se pueden quedar en campañas llamativas, clases de pilates, un gimnasio cada dos cuadras o productos de skincare. Bienestar también es que cada vez más personas puedan percibir su estado de salud mental y física de forma positiva. También es disponer del tiempo para hacer una pausa y almorzar con calma en medio de la jornada de trabajo. Es tener cierta autonomía para gestionar nuestro tiempo de acuerdo con nuestras prioridades y necesidades. Y sobre todo, es garantizar un acceso a servicios de salud acordes a las necesidades y preocupaciones de las personas. Que la espera y los trámites para una atención médica de calidad no se conviertan en un suplicio; que una consulta con especialistas no implique ocho meses de incertidumbre, o que la alternativa sea una consulta particular con costos que rondan el 20% del salario mínimo, sin incluir fórmulas y tratamientos. Que la salud mental no solo importe en el papel, sino que se traduzca a estrategias y acciones concretas que beneficien a las personas en su cotidianidad. Apostémosle a una ciudad que prioriza el bienestar físico y mental de sus ciudadanos en línea con las necesidades de sostenibilidad. Una ciudad donde los ideales de vida saludable se traduzcan en entornos propicios, reglas de juego equitativas y bienestar real para todos y todas.