Si hay algo incrustado en el cerebro reptiliano de los colombianos es la tendencia a cometer los mismos errores de quienes ya los han cometido. No basta con que nos repitan que “quien no conoce la historia está condenado a repetirla”. El dicho “el que no escucha consejos no llega a viejo” pasó sin pena ni gloria en las últimas generaciones.
Hasta hace cuatro años teníamos un modelo de salud que muchos consideraban ejemplar, pues contribuyó a aumentar el bienestar y la esperanza de vida de manera significativa. Sin embargo, hoy parecen no importar las muertes por falta de medicamentos y de atención, ni quienes se están muriendo lentamente por tratamientos aplazados o enfermedades que no han sido diagnosticadas.
También parecería irrelevante mencionar que, por cuenta de la llamada “paz total”, en 7 de cada 10 municipios hay presencia de grupos armados ilegales, con más de 26.000 hombres en armas. La ilegalidad se volvió la constante en un país donde, con frecuencia, se premia al delincuente.
La deuda pública ascendente del Gobierno Nacional -cercana al 63% del PIB según cifras recientes- tampoco parece preocupar a la mayoría, pues la economía diaria se perfuma con cocaína, minería ilegal, dinero público para comprar conciencias y 14 mil millones de dólares en remesas. La inversión ya no es el motor del crecimiento económico, pues pasó del 22% del PIB en el año 2021 al 16% del PIB en el 2025.
Seguirá creciendo el empleo informal, se robarán la plata de las pensiones, y la cifra de los miles de negocios quebrados seguirá aumentando, incluso por arriba del 79% cuando se compara el 2025 con el 2024.
El gas, la energía, los alimentos y en general todo seguirá subiendo por encima del incremento salarial. La plata de la mayoría de los hogares seguirá sin alcanzar para vivir dignamente. Aquí lo importante es vender humo para que este Gobierno se reelija en cabeza de Cepeda.
Mientras tanto, la plata se va en corrupción y burocracia, donde se aumentó en más del 50% el gasto del Estado. La creación de 86 mil contratos nuevos, 20 mil cargos adicionales, 11 embajadas, 24 consulados, 1 ministerio inútil de la igualdad, son una bobada al lado de los billones de pesos votados en contratos basura para comprar elecciones.
Los 16 millones de pobres seguirán creyendo que nada puede ser peor, y que los venezolanos caminando con todos sus niños por la Panamericana era un simulacro de trotamundos.
En cuanto a los jóvenes, que en una reconocida encuesta manifiestan que el 80% se quiere ir de Colombia, la situación es aún peor. Cuando se les pregunta a qué países quieren irse, responden Estados Unidos, Canadá, Europa, Australia, entre otros. Eso sí, ninguno dice Venezuela o Cuba, pero la mayoría quiere votar por Cepeda. Como quien dice, queremos acabar con Colombia e irnos. Y ni hablar de la manera vil como los engañaron con el Icetex y con la contratación de jóvenes con diplomas “chimbos”, castigando a quienes realmente estudiaron.
Cepeda no bajará en las encuestas y tiene grandes probabilidades de ganar la Presidencia porque al colombiano más allá de lo dicho inicialmente, le gusta probar la mierda.
17 Abr, 2026
Acabemos con Colombia
Cepeda no bajará en las encuestas y tiene grandes probabilidades de ganar la Presidencia porque al colombiano más allá de lo dicho inicialmente.