08 May, 2026

Fractura de la condición juvenil en Colombia

En numerosos territorios de Colombia, la guerra logra capturar aquello que el Estado y la sociedad no han conseguido garantizar el sentido de pertenencia, identidad,

Colombia vuelve a mirar con horror una tragedia que nunca desapareció. El reclutamiento de niños, niñas y adolescentes por grupos armados y estructuras criminales constituye una de las expresiones más dolorosas de la crisis humanitaria. Se trata de una fractura profunda en la relación entre juventudes, democracia y proyecto de nación. Informes advierten que más de mil casos de reclutamiento infantil fueron verificados por UNICEF durante el 2025, mientras la JEP (2021) estableció que al menos 18.677 niños y niñas fueron reclutados por las Farc. Lo más preocupante es que el reclutamiento contemporáneo ya no depende exclusivamente de la fuerza o de la amenaza directa. La guerra mutó. Aprendió a seducir y a comunicarse en lenguaje juvenil.
Según el informe En el frente de batalla: detener el reclutamiento infantil en Colombia (2026), los grupos armados ilegales utilizan TikTok, Facebook y otras plataformas para proyectar imágenes asociadas al poder, el reconocimiento, el dinero rápido y la pertenencia social, dirigidas especialmente a jóvenes que habitan contextos de pobreza, exclusión y desesperanza.
Las redes sociales se han convertido en escenarios de disputa simbólica por las subjetividades juveniles. Videos musicales, canciones y relatos audiovisuales presentan la vida armada como aventura, autoridad y ascenso social. Ya no es propaganda tradicional; se trata de una estética cuidadosamente diseñada para interpelar emocionalmente a adolescentes y jóvenes que enfrentan ausencia de oportunidades, fragilidad institucional y falta de reconocimiento social. En numerosos territorios de Colombia, la guerra logra capturar aquello que el Estado y la sociedad no han conseguido garantizar el sentido de pertenencia, identidad, reconocimiento y expectativas de futuro.
La noción de condición juvenil permite comprender por qué estos discursos resultan eficaces ya que muchos jóvenes no ingresan únicamente por coerción sino que ingresan buscando dignidad simbólica, visibilidad colectiva o posibilidades materiales de existencia. Cuando la escuela pierde legitimidad, el empleo es inexistente y las instituciones aparecen lejanas, las organizaciones ilegales ofrecen algo que para numerosos adolescentes tiene enorme valor; sentirse vistos, importantes y parte de algo.
Nancy Fraser (1997; 2008) mostró que numerosos sujetos viven simultáneamente en condición de pobreza material y desprecio simbólico. Ciertamente, los niños, niñas y adolescentes de territorios históricamente excluidos experimentan el abandono estatal, desigualdad territorial y ausencia de reconocimiento social. En esas fracturas, los grupos armados encuentran terreno fértil para construir lealtades emocionales y formas de pertenencia.
Paradójicamente, Colombia posee una amplia arquitectura normativa en materia de juventud, el CONPES 4040 del 2021, “Pacto Colombia con las Juventudes”, reconoce barreras relacionadas con pobreza, desempleo, salud mental, exclusión educativa y limitadas oportunidades de participación. Incluso identifica el riesgo de vinculación de adolescentes y jóvenes en economías ilegales y escenarios de reclutamiento forzado. No obstante, entre la formulación institucional y la realidad territorial persiste un abismo, son políticas juveniles que continúan atrapadas en intervenciones fragmentadas precisamente por las economías ilegales consolidadas y la crisis de legitimidad institucional.
Prevenir el reclutamiento infantil exige mucho más que operativos militares. Supone construir políticas públicas integrales en educación, cultura, conectividad, salud mental, participación y fortalecimiento comunitario. Sin embargo, el desafío más profundo consiste en reconstruir el vínculo entre juventud y democracia; las juventudes requieren protección institucional, reconocimiento, oportunidades y horizontes de vida digna. Lo contrario, la guerra siempre encontrará la manera de interpelarlos, seducirlos y hablar en su lenguaje.