En una casa, frente al Comando de la Policía en Palestina, hay una puerta que nunca se cierra del todo. No por descuido, sino por vocación. En ese hogar de 2 habitaciones, salacomedor, cocina y baño, vive Judilma Ossa Castro, una mujer que ha construido su hogar entre ladridos, maullidos y el esfuerzo de una familia que no se rinde.
Judy, como se le conoce en Palestina, es madre de tres hijas de 30, 27 y 17 años, abuela y esposa. Desde hace tres décadas, mamá de cientos de mascotas abandonadas. “Siempre he sentido que nosotros debemos ser la voz de los que no tienen voz”, dice, mientras acaricia a uno de sus perros rescatados.
Su amor por los animales comenzó desde pequeña, pero fue hace 30 años cuando decidió convertir ese amor en acción. Desde entonces, calcula que ha rescatado entre 600 y 700 animales. Una cifra que no lleva en listas, sino en la memoria emocional de cada historia.

Su casa, más que vivienda, es un refugio de amor. Allí llegan animales maltratados, enfermos o abandonados. Permanecen dos o tres días, a veces más, mientras Judy les brinda comida, cuidado y, sobre todo, dignidad. Luego inicia la segunda etapa, la de buscarles un hogar. “No estoy de acuerdo con esterilizar y dejarlos en la calle. Hay que cerrar el ciclo, protegerlos y darles una familia”, explica.
Su rutina es tan exigente como silenciosa. Se levanta, organiza su casa, prepara los alimentos para los grandes de su hogar y luego hace el caldo de hígado para los más consentidos, les administra medicamentos y atiende llamadas o mensajes de vecinos que reportan nuevos casos.
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Sorpresas

Con una sonrisa, recuerda el Día de la Madre del año pasado, donde las flores, llegaron en una caja con una cría de león que fueron abandonados en la puerta de su casa. “Eran como cuatro angelitos de cuatro paticas”, comenta.
Mientras tramitaba con Corpocaldas la atención correspondiente por tratarse de fauna silvestre, Judy les brindó alimento, calor y compañía. No hubo descanso ese día, pero sí un momento que ella define como especial, porque reafirmó su compromiso con los animales y su forma de entender la maternidad. “Para mí el Día de la Madre es como cualquier otro día, porque esta es una lucha diaria”, afirma.

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