En una atmósfera electoral cargada de tensiones, los colombianos enfrentan no solo debates de ideas, sino un profundo desgaste emocional.
Martín Alberto Velarde Borja, representante regional del campo psicología clínica del Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic), analizó para LA PATRIA cómo la incertidumbre, el miedo y la rabia se tomaron las calles y las redes sociales.
Según el experto, la política ha dejado de ser un asunto de gestión pública para convertirse en un elemento central de la identidad personal, lo que explica por qué las diferencias ideológicas terminan fracturando amistades, entornos laborales y familias.
"Hay incertidumbre por la idea de que un bando u otro gane las elecciones. También miedo a perder. Surge la polarización, la rabia y la incapacidad que sienten algunos para tolerar discursos políticos diferentes al propio. Ahí se dan manifestaciones agresivas, discusiones en las calles y redes sociales", detalló.
Lo social
Esto respondió el profesional docente universitario:
- ¿Por qué se viven las elecciones como algo personal?
Las campañas políticas cada vez están más orientadas a articular el interés propio con un partido. Pertenecer a un bando político no es solamente estar de acuerdo con la idea, sino que se empieza a incluirlo como una parte de si. En ese sentido, uno trata de defender lo que uno es y de reafirmarlo -muchas veces- atacando al bando contrario.
- Ser radicales en política ya no es asunto solo de los antepasados...
Hay falta de tolerancia, de entender que el punto de vista propio no es el único válido y que el otro puede no estar equivocado. Eso es realmente lo que genera los sentimientos de rabia que, inclusive, llevan a la violencia. Es importante como sociedad entender que podemos pensar diferente; que el candidato del otro puede tener algo de verdad, como también el mío.
- No hay verdades absolutas...
Pasa que al anclar la política a su identidad, quieren defenderla a toda costa y quieren defender esa verdad como absoluta. Las campañas políticas van orientadas cada día más a decir 'no, nosotros somos los que estamos en lo cierto', 'nosotros somos los buenos, el otro bando es el equivocado'. Y entonces hay que luchar, hay que defender, hay que atacar.
- ¿Cómo afectan los discursos agresivos de las noticias el estado emocional de los electores?
Cuando se ve a los candidatos admirados normalizar los discursos agresivos, es mucho más fácil asumirlos. Las campañas están hechas no solamente para apelar a las ideas y a los argumentos, sino que están hechas -sobre todo- para generar emociones. Ahí es cuando las noticias llevan a experimentar miedo, rabia, indignación, frustración. Más por la forma en la que se presentan. Los partidos políticos buscan manipular emocionalmente para que eso se traduzca en una conducta de voto favorable.
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- ¿Qué impacto en salud mental hay con la exposición a información política negativa?
La exposición sostenida a la creencia de que un país no tiene solución, hace sentir desesperanza y da la idea de 'cuál es el propósito de luchar, si no se va a avanzar'. Ahí es donde las personas realmente sienten rechazo y tristeza frente a lo que sucede en el país. Luego la gente se rinde y no quiere hacer acción política, no quiere votar. A eso lo llamamos indefensión aprendida. Llega esa incapacidad de sentir que las propias acciones pueden tener una repercusión en el país.
- Hay polarización política en las familias, con los amigos, en el trabajo: ¿cómo actuar ante esos sesgos?
La política sirve como un espejismo en donde la gente deposita los conflictos que tiene con sus familiares. Permite expresar también los problemas que ya tienen. Si ya hay problemas, las diferencias lo que hacen es acentuarlos. En el trabajo puede darse una manifestación similar: si a mí no me agrada un compañero de trabajo y yo me doy cuenta que ese compañero de trabajo no tiene la misma visión política que yo, eso aumenta el desagrado, el rechazo y, por ende, la hostilidad hacia esa persona.
- ¿Por qué es importante no relativizar las emociones que aparecen durante las elecciones?
Porque muchas veces esas emociones que las personas experimentan pueden ser producto de una campaña que busca la manipulación emocional. En eso es importante que la gente haga un esfuerzo de valorar el por qué cuando se expone a este tipo de situación, lo hace sentir esto o aquello.
- ¿Cómo se puede validar el malestar emocional, sin caer en extremos de angustia o confrontación permanente?
Hay que entender que la preocupación, la rabia, el miedo, la desesperanza o cualquier otro sentimiento es -en primera instancia- normal. A pesar de ser de un bando u otro, tenemos algo en común: es que a cualquiera de los dos le importa profundamente el país. Más allá de una idea todos somos colombianos y queremos luchar por el país.
- ¿Qué papel juegan las redes sociales en la intensificación de emociones?
Los algoritmos de las redes están diseñados para mostrar una visión sesgada del mundo. Entonces, si se tiene una creencia política, el algoritmo lo detecta por el tiempo que la persona se queda mirando un post o por a lo que se le da 'me gusta'. Ahí empieza a alimentar esa cuenta con esa información. Y son datos que cada vez van escalando en intensidad emocional, lo que manipula los estados de ánimo de las personas conforme pasan más tiempo en las pantallas. Allí es donde normalizan todo este tipo de cosas y se aferran aún más a sus ideas.
- ¿Cómo cuidarse de los contenidos en redes?
La ciencia está de acuerdo en que hay que disminuir la frecuencia en la que uno accede a las redes sociales. Es importante que las personas busquen otra fuente de información. Hay que procurarse contenido de páginas web o noticieros que intenten mantener la imparcialidad. Así apoyemos un candidato u otro, hay que ser críticos de aquella cosa que no es completamente correcta en el candidato preferido. Y si no gana, la vida continúa.
Con los ojos en la diferencia
"El mundo no es blanco ni negro. El tipo de pensamiento absoluto es lo que llamamos en psicología una distorsión cognitiva, pensamiento polarizado. De repente se puede mirar desde un punto medio, desde una escala de grises", subrayó Martín Alberto Velarde Borja, psicólogo.
Hay que recuperar, según él, esa capacidad de entender que las cosas no son enteramente buenas o enteramente malas, sino que mirándolas desde diferentes ópticas y con apertura cognitiva, se puede ver que son mucho más complejas de cómo nos las presentan.

Foto | Cortesía | LA PATRIA
"No le debemos pleitesía ni admiración ni idealización a ningún político. Ellos nos deben soluciones frente a los problemas del país": Martín Alberto Velarde Borja.
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