La hipertensión arterial continúa consolidándose como uno de los principales retos de salud pública en Colombia y el mundo. Expertos alertan sobre el impacto creciente de esta enfermedad silenciosa, cuya detección tardía continúa aumentando el riesgo de complicaciones cardiovasculares, renales y neurológicas en miles de pacientes.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente 1,4 mil millones de adultos entre 30 y 79 años viven con hipertensión en el mundo, equivalente a cerca del 33% de la población adulta global.
En Colombia, estudios poblacionales estiman prevalencias entre el 22% y el 29% en adultos; mientras que cerca del 46% de las personas hipertensas desconocen que padecen la enfermedad.
Cunado la noticia llega tarde
Aproximadamente cuatro de cada 10 pacientes hipertensos son diagnosticados tardíamente, muchas veces después de presentar eventos como un infarto, un accidente cerebrovascular o insuficiencia renal, debido a que en sus etapas iniciales la enfermedad rara vez presenta síntomas.
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Entre las principales complicaciones asociadas a la hipertensión no controlada se encuentran la enfermedad cerebrovascular, el infarto agudo de miocardio, la insuficiencia cardíaca, la enfermedad renal crónica y el deterioro cognitivo vascular. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), más del 50% de las muertes cardiovasculares en América Latina están relacionadas con presión arterial no controlada.
Los jóvenes, graves
Se ha evidenciado un aumento progresivo de casos en población joven, incluso en adultos menores de 40 años. Entre los principales factores asociados están el sedentarismo, la obesidad, el alto consumo de sodio, las dietas ultraprocesadas, el estrés crónico, los trastornos del sueño y el consumo de alcohol y vapeadores.
La falta de adherencia al tratamiento sigue siendo uno de los mayores desafíos en el control de la hipertensión. Según la OMS, entre el 30% y el 50% de los pacientes abandonan parcial o totalmente su tratamiento durante el primer año tras el diagnóstico, aumentando significativamente el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
Entre los errores más frecuentes se encuentran suspender los medicamentos cuando desaparecen los síntomas, automedicarse, no asistir a controles médicos periódicos y mantener dietas altas en sodio y alimentos ultraprocesados.
“Estamos viendo pacientes que llegan cuando la hipertensión ya produjo daños en órganos como el corazón, el cerebro o los riñones. El gran problema es que muchas personas creen estar sanas porque no tienen síntomas, cuando en realidad pueden llevar años con presión arterial elevada sin saberlo. Detectarla a tiempo puede evitar eventos cardiovasculares graves e incluso la muerte prematura”, afirmó Carmen Hernández Vargas, directora de Gestión de Riesgo en Bienestar IPS, compañía que hace parte de Zentria.
Los especialistas recomiendan:
- Controlar la presión arterial, al menos, una vez al año en adultos sanos.
- Realizar controles cada seis meses en personas mayores de 40 años o con factores de riesgo.
- Mantener hábitos de vida saludables.
* Con información de Zentria.
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