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Foto | www.freepik.es | LA PATRIA | Después de la ovulación y con el síndrome premenstrual, el deseo sexual disminuye.

 

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El deseo sexual femenino no es constante a lo largo del mes. Cambios en la energía, el estado de ánimo y la disposición para el contacto íntimo hacen parte de un proceso biológico normal asociado al ciclo menstrual y a las variaciones hormonales, que se producen de manera continua en el cuerpo de las mujeres.

Aunque el ciclo menstrual ha sido ampliamente estudiado desde la medicina, durante décadas el deseo femenino permaneció rodeado de tabúes, lo que retrasó su comprensión desde una perspectiva integral que incluyera lo biológico, lo emocional y lo social.

Alejandra Galofre, ginecóloga y obstetra adscrita a Colsanitas, dice que si bien el funcionamiento hormonal del ciclo menstrual está bien documentado, aún existen aspectos de la vida cotidiana que requieren mayor análisis, especialmente, en lo relacionado con el comportamiento, el estado emocional y el deseo sexual.

“La evidencia científica ha confirmado que las fluctuaciones de estrógenos y progesterona influyen de manera directa en la libido femenina, permitiendo identificar patrones generales en cada fase del ciclo, sin que estos se presenten de forma idéntica en todas las mujeres", comenta Galofre.

 

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Para no olvidar

Pilar Lobo Guerrero, psicóloga y sexóloga, subraya que el deseo sexual suele variar a lo largo del ciclo menstrual de la siguiente manera:

 

- Durante la menstruación, los niveles hormonales se encuentran en su punto más bajo, por lo que es frecuente una disminución del deseo sexual y la presencia de malestar físico o cansancio.

 

- En la fase previa a la ovulación, el aumento progresivo de estrógenos y un leve incremento de testosterona favorecen el buen ánimo, la sensibilidad y una mayor disposición para el contacto íntimo.

 

- Durante la ovulación, se alcanza el pico hormonal del ciclo, lo que suele coincidir con el mayor nivel de deseo sexual, energía y sensación de confianza.

 

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- En la fase posterior a la ovulación, la progesterona predomina y genera un efecto más calmante, acompañado en muchos casos de una disminución del deseo y de síntomas asociados al síndrome premenstrual.

 

De las etapas

“El deseo femenino no depende exclusivamente de las hormonas, sino que también está atravesado por factores emocionales, relacionales, sociales y culturales. La relación con el propio cuerpo, la calidad de los vínculos y los espacios de descanso y conexión emocional influyen de manera significativa en la forma en que se vive la sexualidad”, agrega Galofre.

Para las especialistas, el valor de conocer el ciclo menstrual no radica en anticipar cada cambio ni en ajustar la vida a un calendario hormonal rígido, sino en comprender sus fluctuaciones como parte natural del funcionamiento del cuerpo.

Este conocimiento contribuye a vivir la sexualidad con mayor información, aceptación y respeto por los ritmos individuales, reduciendo la culpa y las expectativas irreales frente al deseo.

 

* Con información de Colsanitas.

 


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