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Es el mejor momento de reactivar veedurías técnicas y ciudadanas o de crear unas nuevas si es que ya no existen, de manera que todos tengamos desde nuestras áreas de desempeño los ojos puestos sobre cada fase que venga del aeropuerto y además poder contribuir de alguna manera en su ejecución.
Caldas terminará este 2025 con lo que será una nueva oportunidad de empezar a construir en el segundo semestre del 2026 la primera fase (lado aire) del Aeropuerto del Café. Quedó adjudicado un nuevo contrato por $634 mil 275 millones al consorcio Aerocafé SK, donde están KMA Construcciones S.A.S. y Solarte Nacional de Construcciones (Sonacol), que se comprometió el lunes con que sí sacará adelante las obras. Buscando generar confianza, sus representantes manifestaron que si bien existirán dificultades en el camino del proyecto, estarán abiertos siempre al diálogo.
Es lo que esperamos en el departamento. Aerocafé no ha sido una iniciativa que haya corrido con buena suerte, y ya son décadas soportando y tratando de superar problemas administrativos, técnicos, judiciales y políticos que por alguna de estas razones o por todas juntas han llevado a suspenderlo varias veces. Por ello el gobernador, Henry Gutiérrez, expresó que el proyecto no aguanta una decepción más y que esta vez debe ser la vencida. Es algo que no se puede dejar en buenos deseos, hay que hacer todo lo que esté al alcance de nuestra sociedad para que por fin se consoliden las obras y Caldas pueda tener por fin el aeropuerto que requiere.
Hay que cerrar filas, con todo lo que ello implica; desde la unión de voluntades, pasando por el trabajo conjunto y hasta el convencimiento frente a la obra para evitar que se den nuevos fracasos y caer otra vez en una promesa incumplida. Esta casa editorial siempre ha asumido y defendido la construcción de Aerocafé, convencidos de que es una necesidad de la región que no se puede aplazar porque entre más tiempo se deje pasar sin la obra es el departamento el que sale perdiendo. La historia ya la conocemos. Por ello mantenemos abiertas nuestras páginas y como parte de nuestra labor esencial seguiremos informando sobre todo lo que suceda con el proyecto, haciéndole seguimiento y tratando de buscar salidas como un compromiso con los caldenses.
Aspiramos a que lo mismo estén considerando todos los otros sectores y gremios de la región. Es el mejor momento de reactivar veedurías técnicas y ciudadanas o de crear unas nuevas si es que ya no existen, de manera que todos tengamos desde nuestras áreas de desempeño los ojos puestos sobre cada fase que venga del aeropuerto y además poder contribuir de alguna manera en su ejecución. Es una manera de blindar civilmente este proyecto, alejarlo de otro tipo de intereses, sin desconocer la autonomía de los ejecutores, que igualmente deben estar en actitud de transparencia y dispuestos siempre a brindar los datos y reportes que sean necesarios.

Solo de manera conjunta se consolidará la obra de una buena vez. Muy importante que la Aerocivil se haya comprometido a trasladar de inmediato $245 mil millones como parte de las obligaciones del Gobierno nacional pactadas, que llegan a $270 mil millones. Ayudan a asegurar la ejecución de los trabajos y se suman a los recursos que el departamento y el municipio tiene puestos como case en este proyecto. Todo está dado para que el 2026 por fin sí sea el año de Aerocafé, que así sea.