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De los mayores bienes que puede poseer un ser humano es tener una buena salud, física y mental, porque estos dos aspectos están tan ligados que con fallar uno se pierde el bienestar general. Por eso es importante que cuando se goza de una buena condición de salud aprender a cuidarla, e igualmente saber identificar cuando comienza a fallar para tomar medidas inmediatas. Por fortuna la salud mental se considera ya una necesidad, pues hasta hace no muchos años la tendencia era a ocultar este tipo de enfermedades, por vergüenza o por miedo, y las personas terminaban con complejos cuadros que podrían perfectamente haberse evitado poniéndose a tiempo en manos de profesionales.
Se ha ido perdiendo el miedo a hablar de las enfermedades mentales, pero falta todavía mucho más como sociedad en reconocer y aceptar cuando se padecen y se requiere un tratamiento especializado. El solo hecho de que la prevalencia de los trastornos mentales en el mundo sea de 970 millones de personas, 13% de la población del planeta, alerta de que se está hablando de un grave problema. Claro que los gobiernos han aportado voluntad para intervenirlas por medio de programas públicos que tengan un mayor alcance o a través de las EPS, pero las deficiencias del sistema de salud en Colombia no permiten llegar de manera oportuna -especialmente con los medicamentos- y a todos los ciudadanos y es cuando la balanza se empieza a inclinar del lado de la enfermedad.
Por eso es tan importante abrir espacios como el que se tendrá hoy a través del conversatorio de Salud Mental, en el auditorio de Susuerte (barrio Palogrande), con entrada libre, y en el que intervendrán tres reconocidos profesionales de la ciudad que además resolverán dudas a los asistentes. Convoca la Dirección Territorial de Salud de Caldas, a partir de las 8:30 a.m., evento que apoya LA PATRIA. Es una oportunidad de conocer más de estos temas, porque sobrellevar una enfermedad mental de manera informada es lo que permite, en la mayoría de los casos, superarla y tratarla.
Tiene por qué seguir preocupando lo que ocurra con la salud mental en nuestra región, toda vez que hay datos como los de Manizales Cómo Vamos que en su último Informe de Calidad de Vida 2024 hace énfasis en que en esta capital del departamento así se haya registrado una de las tasas de suicidios más bajas de la última década, con 28 casos reportados durante ese año, los ocurridos en años anteriores son mucho más altos y están reflejando que este es un problema que no se puede descuidar y hay que seguirle prestando atención. Estar además preparados para saber intervenir, al menos en lo que se denominan primeros auxilios psicológicos y mentales, es otra necesidad de las familias, las comunidades y los espacios laborales.


Cuántas vidas se han logrado salvar con una intervención adecuada en un intento de suicidio. Cuántas enfermedades mentales se han podido frenar para que no asciendan a etapas difíciles de manejar o se han podido controlar, sea con medicación o con otro tipo de técnicas, cuando se consulta a tiempo y se brinda apoyo emocional al afectado. De esto no existen registros oficiales, pero siempre se tendrá una mayor ganancia cuando ocurren situaciones de enfermedad mental y alrededor del afectado hay gente preparada o al menos con las bases mínimas para preservar su salud.